Este pastel de fresas con crema batida y queso mascarpone es uno de los postres más frescos y apetecibles para la primavera. Con una base esponjosa, una capa cremosa suave y un topping de fresas jugosas, es perfecto para aprovechar la fruta de temporada y preparar un dulce ligero, vistoso y fácil.
Ingredientes (6-8 porciones)
Para la base
- 3 huevos
- 100 g de azúcar
- 100 g de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de vainilla
Para la crema
- 250 g de queso mascarpone
- 200 ml de nata para montar (35% MG)
- 80 g de azúcar glas
Para la cobertura
- 300 g de fresas frescas
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de zumo de limón
Cómo hacer pastel de fresas con mascarpone
- Prepara la base: precalienta el horno a 180 ºC. Bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee. Añade la vainilla y la harina tamizada con la levadura. Vierte en un molde rectangular y hornea durante 20-25 minutos. Deja enfriar completamente.
- Prepara la crema de mascarpone: monta la nata bien fría. En otro bol, mezcla el mascarpone con el azúcar glas y luego integra la nata con movimientos suaves hasta obtener una crema aireada.
- Prepara las fresas: corta las fresas en trozos pequeños. Mézclalas con el azúcar y el zumo de limón y deja reposar 10-15 minutos hasta que suelten jugo.
- Monta la tarta: extiende la crema de mascarpone sobre la base ya fría. Añade las fresas por encima junto con su jugo para dar ese acabado brillante y jugoso.
- Refrigera: guarda en la nevera al menos 2 horas antes de servir para que la crema tome consistencia.
Consejos para un resultado perfecto
- Usa fresas maduras para más sabor
- No montes en exceso la nata para evitar que se corte
- Puedes añadir gelatina neutra a la crema si quieres más firmeza
- Sirve bien frío para potenciar la textura
¿Por qué es un postre ideal de primavera?
- Aprovecha fruta de temporada
- Es ligero y refrescante
- No resulta pesado tras las comidas
- Tiene una presentación muy vistosa