Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”

El paisajista explica cómo elegir y combinar plantas en espacios reducidos para crear un jardín completo, vivo y equilibrado todo el año

el paisajista alex fenollar cuidando las plantas de una terraza
El paisajista Alex Fenollar en un jardín urbano.

Un balcón no es un espacio menor. Para el paisajista Alex Fenollar, es un lugar donde la naturaleza se concentra, se intensifica y convive con el día a día de forma más directa. El experto insiste en que existen plantas pensadas para contextos urbanos y escalas pequeñas, donde “el paisajismo puede ser tan ambicioso como el de una casa en el campo o el de grandes jardines”.

Con esta afirmación, Fenollar desmonta una idea habitual: que el tamaño limita el valor de un jardín. En realidad, sucede lo contrario. Porque, como explica, “tiene una intensidad, por ser un espacio pequeño y por la convivencia directa con el interior de la casa y con el día a día de una familia o de una persona que vive en ese espacio”.

Arbustos en maceta que acompañan todo el año

Balcón con plantas grandes en macetas decorativas sobre suelo de mosaico
La presencia de las plantas transforma el espacio y lo llena de vida sin alterar su calma.

Para Fenollar, cualquier balcón o terraza empieza por una capa esencial: “Una de las capas que consideramos imprescindibles en un jardín, en un hogar, en una casa pequeña, en un patio o en la ciudad son las arbustivas y subarbustivas”.

Estas plantas son la estructura silenciosa del jardín. Muchas de ellas son mediterráneas y, según señala, “tienen el atractivo enorme de que funcionan durante todo el año. Sobre todo cuando plantamos en macetas, no queremos que el jardín desaparezca del todo”.

Aquí aparece una idea clave: la continuidad. “También porque el jardín mediterráneo está, o debería estar, muy cómodo para usarse en aquellos meses en los que otros climas no permiten tanto el uso al exterior”, explica.

Un espacio que se disfruta tanto en verano como en invierno

Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”
La luz entra y el exterior se integra en la vida cotidiana.

De hecho, el ritmo del jardín mediterráneo es distinto. “Un jardín mediterráneo casi se puede vivir más en temporadas como otoño, invierno o principios de primavera que en pleno verano”. Por eso, las plantas elegidas deben aportar más que flor.

Entre sus recomendaciones aparecen especies que funcionan especialmente bien en maceta: “el madroño, el mirto, el eleagnus, la phillyrea… son arbustos que además se pueden podar en una forma más estructural o dejar más abiertos, para quienes buscan un estilo más asilvestrado”.

El valor del follaje: jugar con verdes y texturas

En estos espacios, la belleza no depende solo de la floración. “En estos arbustos mediterráneos de hoja perenne lo que buscamos, además, es que haya cierto contraste con la textura y con el color de las hojas”, explica. Ese juego, aparentemente sutil, construye el conjunto.

“El mirto, por ejemplo, tiene un verde más profundo y una hoja más pequeña. El eleagnus tiene una hoja más ancha, la phillyrea también es de hoja más estrecha y un verde oscuro”. La combinación de estas variaciones crea riqueza visual. “Ese gradiente de verdes y de hojas más anchas o más finas, incluso sin demasiado interés en la flor, solo con el juego de hojas puede resultar muy atractivo”.

Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”
El cuidado de cada planta como un gesto paciente y consciente.

Marcar las estaciones, incluso en la ciudad

En un balcón urbano, donde el ritmo natural puede diluirse, Fenollar propone recuperar el paso del tiempo a través de las plantas. “Siempre nos gusta celebrar las estaciones, sobre todo en un entorno urbano donde quizá nos perdemos ese ciclo natural”, cuenta. Para ello, introduce una segunda capa vegetal.

“Buscamos árboles o pequeños frutales que nos recuerden la floración de primavera, la cosecha unos meses más tarde”, continúa. Incluso en espacios reducidos, es posible: “Tenemos árboles como el prunus pisardi, cualquier cerezo silvestre o la lagerstroemia, que en verano florece y te va acompañando y permitiendo seguir tanto la primavera como los colores del otoño”. Así, el balcón deja de ser estático y se convierte en un espacio que evoluciona.

Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”
Un rincón exterior donde la ciudad queda en segundo plano.

Tres claves para elegir plantas en un balcón

A partir de su experiencia, Fenollar resume la estructura de un jardín urbano en tres grandes grupos: “Arbustos perennes, que nos acompañan todo el año; árboles o arbustos con una estación más marcada, que aportan floración o cambios; y, por último, las pequeñas plantas tapizantes o de relleno”.

Este último grupo, a menudo olvidado, es esencial: “Son plantas que quedan en un estrato más bajo, incluso plantas que cuelgan en la maceta, y que también pueden tener momentos de floración a lo largo del año”.

Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”
La luz y las plantas convierten el interior en un refugio abierto.

Crear capas: la clave en espacios pequeños

El verdadero secreto no está solo en qué plantas elegir, sino en cómo combinarlas. “Como en espacios pequeños el espacio es reducido, lo que hacemos es poblar con plantas pequeñas y acompañar en macetas más grandes donde van árboles o arbustos”, explica.

Esa superposición genera profundidad. “Siempre lo acompañamos de pequeños bulbos, vivaces que cuelgan, plantas tapizantes y rastreras”. Así, el resultado es más cercano a la naturaleza. “Al final, la experiencia de muchas capas recrea una experiencia similar al jardín o a la naturaleza, donde hay ciertas densidades que es bueno buscar”, sentencia el experto.

Alex Fenollar, paisajista: “Un balcón pequeño puede ser tan intenso como un gran jardín”
Cuando el verde rodea el espacio, todo se vuelve más habitable.

Un jardín pequeño, una experiencia completa

En la visión de Alex Fenollar, un balcón en la ciudad no es un espacio limitado, sino un lugar donde todo se concentra. Cada planta, cada capa, cada estación suma. Y en esa suma, incluso el espacio más pequeño puede convertirse en un jardín completo, vivo y en constante transformación.