Fotograma película La buena hija
Fotograma de la película La buena hija, de Júlia de Paz Solvas. Créditos: Filmaffinity

5 películas que se estrenan esta primavera 2026 y que no me voy a perder

Historias que llegan con la nueva estación y que prometen acompañarnos mucho después de salir del cine

La primavera siempre cambia el ritmo. Se alargan las tardes, empiezan los planes más largos y con ellos continúan las ganas de ir al cine para disfrutar de una buena película.

1. La buena hija, de Julia de Paz Solvas

Julia de Paz Solvas vuelve con una mirada sensible y afilada hacia lo familiar, ese lugar que puede ser refugio y, al mismo tiempo, una herida que nunca termina de cerrarse. La película observa cómo una hija intenta comprender lo que se ha contado, lo que se ha escondido y lo que se repite sin querer.

Es cine emocional que no pretende dar lecciones, de gestos pequeños y silencios que pesan. Perfecta si te gustan las historias que te acompañan reflexionando después.

2. Yo no moriré de amor, de Marta Matute

Una película para quien busca una historia de deseo y de identidad contada desde lo cotidiano. Marta construye un relato que no se apoya en grandes giros, sino en la tensión de lo que se siente por dentro cuando por fuera todo sigue igual.

Hay algo muy generacional en esa mezcla de intensidad y contención, en las relaciones que se viven como si fueran finales. Ideal para verla en primavera, cuando todo parece a punto de empezar y también a punto de romperse.

3. Un hijo, de Nacho La Casa

Este estreno apunta a un drama contenido, de esos que se sostienen en la moral ambigua y en decisiones que no tienen una salida clara. La historia gira alrededor de la idea de responsabilidad, de lo que se le exige a un adulto y de lo que se espera de un hijo, incluso cuando nadie ha dado el manual.

Si te interesa el cine que mira la familia sin idealizarla, esta es perfecta para ti. Una película que parece preguntarse cuánto de lo que somos es elección y cuánto es herencia.

4. La chica del coro, de Urška Djukić

Urška propone una película con una sensibilidad muy europea, casi táctil. La idea del coro funciona como comunidad y como presión, como un espacio donde se aprende a pertenecer, pero también donde se nota lo que no encaja.

Es un estreno con potencial para quienes disfrutan del cine que se fija en los detalles, en los cuerpos, en lo que pasa entre una mirada y otra. Tiene algo luminoso y, a la vez, inquietante, como una calma que se sostiene solo un momento antes de torcerse.

5. El drama, de Kristoffer Borgli

Si has visto cine de Kristoffer Borgli, ya sabes que le interesa lo extraño de lo cotidiano y la incomodidad como herramienta para mirar mejor. El drama promete una sátira afilada, con humor oscuro, sobre la imagen, la validación y las narrativas que nos inventamos para sobrevivir socialmente.

Es de esas películas que pueden dividir opiniones y, justo por eso, se vuelven irresistibles. Para verla con alguien con quien puedas discutirla después, o sola si te apetece salir del cine con la cabeza llena.