Fotograma de la pelicula Columbus
Fotograma de Columbus. Créditos: Filmaffinity

Qué ver en el puente del 1 de mayo: 5 películas para desconectar

Historias que acompañan el descanso y convierten el tiempo en casa en un refugio

Un puente de mayo tranquilo es para mí ese paréntesis necesario en medio de la rutina en el que el tiempo se estira un poco. Intento buscar un espacio de tiempo en el que poder sentarme en el sofá con una manta, algo caliente entre las manos y una película que me haga sentir bien.

Estas cinco son perfectas para ver sin prisa. Algunas son luminosas, otras reflexivas, pero todas tienen algo en común: te dejan con la sensación de haber estado en un lugar seguro, aunque sea durante una hora y media.

1. Sing Sing, de Greg Kwedar

Basada en el programa real de teatro dentro de la prisión de Sing Sing, esta película sigue a Divine G, un hombre encarcelado injustamente que encuentra sentido (y una especie de libertad) en un grupo teatral. Lo bello de esta película es que no cae en lo obvio y muestra temas que no son muy recurridos en el cine.

Habla de la ternura entre hombres, del arte como refugio y de cómo una comunidad puede sostenerte incluso en el sitio más hostil. Es de esas historias que te reconcilian con la humanidad.

2. Little Fish, de Chad Hartigan

Un virus comienza a borrar los recuerdos de la gente. Y con ellos, la historia compartida de Emma y Jude, una pareja que intenta mantenerse unida cuando la memoria empieza a fallar. Es ciencia ficción, pero en realidad es también una película sobre lo cotidiano: las rutinas, las bromas internas, los objetos que guardan una vida.

Me gusta porque te hace pensar en qué significa un hogar para cada uno. No solo un lugar bonito, sino la suma de esas pequeñas cosas y recuerdos que guardamos dentro de él.

3. Columbus, de Kogonada

En esta película la arquitectura no es solo decorado, es un personaje. Jin se queda “atrapado” en la ciudad por la enfermedad de su padre y conoce a Casey, una chica obsesionada con los edificios modernistas que la rodean. Es una película silenciosa, de silencios y miradas largas, con planos que respiran por sí solos.

Si te gustan los espacios con intención, vas a disfrutar muchísimo de los espacios de esta película. Todo está rodado con una calma que te da ganas de mirar tu casa desde otra perspectiva. Como si el diseño también pudiera ser una forma de consuelo.

4. Bird, de Andrea Arnold

Bailey tiene 12 años, vive en un entorno complicado y busca un poco de aire fresco. En medio de ese caos aparece Bird, un extraño que parece venir de otro mundo (o de un lugar muy parecido al suyo, pero con otra luz).

En esta película, la directora Andrea Arnold mezcla realismo y un punto de fábula para hablar de crecer cuando nadie te ha enseñado a hacerlo. Es áspera y a la vez, sorprendentemente tierna. Tiene una naturalidad muy bonita que se te queda grabada incluso mucho tiempo después de verla.

5. Close, de Lukas Dhont

En esta película seguimos a dos amigos inseparables cuya relación empieza a cambiar cuando una pequeña presión se cuela entre ellos y lo desordena todo. Es una historia cruda en su origen, pero contada con una delicadeza preciosa. En mi opinión, Close es una de las películas más bonitas de los últimos años.

La fotografía es impecable y la cámara se queda justo donde tiene que quedarse: en los gestos mínimos, en los silencios, en lo que no se atreve a decirse. Es perfecta para verla sola o con buena compañía, pero prepárate para echar alguna que otra lágrima.