Después de enamorar al público con La peor persona del mundo, Joachim Trier vuelve con Valor sentimental, una película que confirma su talento para capturar lo invisible, los afectos, las heridas y los silencios que marcan las relaciones familiares. Presentada en el Festival de San Sebastián, la cinta vuelve a contar con dos de sus actrices de confianza, Renate Reinsve e Inga Ibsdotter Lilleaas, en los papeles de dos hermanas que se reencuentran con su padre —interpretado por Stellan Skarsgård—, un famoso director de cine que lleva años alejado de ellas.
La esperada película de Joachim Trier se estrena en diciembre
La película, con estreno en cines este diciembre, se mueve en ese territorio tan propio de Trier, entre lo emocional y lo cotidiano, donde cada conversación encierra algo más de lo que parece. Aquí no hay grandes gestos ni revelaciones dramáticas: solo miradas, tensiones contenidas y esa sensación de que el tiempo no cura todo, sino que a veces solo cambia el modo en que duele.
Quienes amamos La peor persona del mundo reconoceremos en Valor sentimental esa mezcla de melancolía y calidez que define su cine. Trier vuelve a hablar de lo que significa crecer, perdonar y aceptar que lo que fuimos sigue viviendo dentro de nosotros, aunque cambien los escenarios. Pero esta vez el foco no está en el amor romántico, sino en los vínculos familiares, en cómo los afectos también se heredan junto con las heridas.
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Renate Reinsve, que aquí vuelve a trabajar con Trier tras el fenómeno internacional que la consagró, ofrece una interpretación contenida y brillante. Desde otro punto, Inga Ibsdotter Lilleaas aporta la calma y lucidez, mientras Skarsgård encarna a ese padre que oscila entre la arrogancia y la vulnerabilidad. Los tres componen un triángulo emocional de una honestidad poco frecuente.
Personalmente, el cine de Joachim Trier, es uno de mis favoritos. Por su forma de hacerte sentir entendido sin juzgarte. Estoy segura de que Valor sentimental me dejará la misma sensación, pero desde un lugar más maduro y más sereno. Es una película que no busca respuestas, sino compañía.