Regina Dejiménez, artista: “Mi lugar de inspiración es mi propio estudio, que entiendo como mi templo”

Arte textil, escultura e instalación: casi dos décadas investigando cómo la materia puede contar historias

La artista Regina Dejiménez durante su proceso creativo
La artista Regina Dejiménez durante su proceso creativo.

El trabajo de Regina Degiorgis Jiménez (1984) no se entiende desde una sola disciplina, es algo más complejo, poliédrico. Su trayectoria, construida durante casi veinte años, se mueve con naturalidad entre el arte, la artesanía y el diseño, sin preocuparse demasiado por dónde empieza uno y termina el otro. Lo suyo va más de observar procesos, manipular materiales y dejar que la materia hable.

Su relación con el textil viene de casa y de una educación creativa muy temprana. “Nací en una familia de artistas así que el arte ha estado siempre vinculado a mi vida cotidiana. Comencé a explorar el material textil en el taller de mi madre y continué con ello durante toda mi carrera universitaria hasta crear mi propio estudio”. Esa continuidad —del taller doméstico a un estudio propio— es una línea clara en su práctica: aprender haciendo, repetir, probar, y seguir.

Ese origen doméstico —hecho de telas, agujas y paciencia— sigue presente en su trabajo actual, aunque ahora se exprese en formatos mucho más amplios: instalaciones, esculturas lumínicas, murales multicapa y piezas textiles pensadas para dialogar con la arquitectura.

Vasija de Regina Dejiménez
Vasija de Regina Dejiménez

Tejidos que piensan en grande

Regina se formó en Bellas Artes (con especialidad en escultura y textil), Interpretación y Fotografía. Esa mezcla de disciplinas se nota. Su obra no se limita a lo decorativo ni a lo puramente artesanal. Cada pieza está concebida como una experiencia espacial. “Cada obra es meticulosamente diseñada para interactuar de manera única con su entorno, transformando el espacio en una narrativa visual dinámica”.

De ahí que muchas de sus piezas como Vasija se desarrollen específicamente para un lugar concreto. Trabaja con interioristas, galerías y escenógrafos, adaptando sus creaciones a la arquitectura. “Más allá de la mera decoración, estas instalaciones inmersivas invitan al espectador a explorar nuevos paisajes emocionales y conceptuales”. En su práctica conviven la precisión del diseño, la intuición escultórica y una mirada muy ligada a los ritmos de la naturaleza.

Domain de Regina Dejiménez
Domain de Regina Dejiménez

Técnicas antiguas, procesos vivos

Recuperar el pasado es uno de sus mantras, pero siempre con un pie en el presente. “Rescato técnicas textiles ancestrales y las mezclo con técnicas de construcción propias de la escultura o la arquitectura”, explica. A partir de ahí, el material pasa por múltiples transformaciones. Regina lo pliega, lo retuerce, lo deforma y lo fuerza para crear obras como Oro Blanco III. “Experimento sometiendo el material a transformaciones para conseguir esos efectos personales que lo devuelven a su origen orgánico”.

Cero rigidez en el proceso. Las telas se comportan, responden e incluso a veces se rebelan. Parte del interés está precisamente en ese diálogo entre control y sorpresa.

Oro Blanco III de Regina Dejiménez
Oro Blanco III de Regina Dejiménez

Paisajes que no siempre se ven

La naturaleza es una fuente constante de inspiración, aunque no siempre en su versión más evidente, no podía ser de otra manera en una mente de artista. “Me inspiran los paisajes, la geografía del planeta y la vida orgánica microscópica, los tejidos internos y lo que ocurre en el subsuelo”.

Le interesa tanto lo visible como lo que normalmente pasa desapercibido: estructuras internas, capas biológicas, sistemas ocultos que sostienen la vida. “Así que cualquier paseo por la naturaleza en estado puro me llena de inspiración”, añade. Ese interés por lo micro y lo macro aparece de forma recurrente en su obra, donde una textura puede recordar tanto a una formación geológica como a un tejido celular.

Corazón de Equinocio de Regina Dejiménez
Corazón de Equinocio de Regina Dejiménez

El estudio como templo (y como refugio)

Si hay un lugar clave en su proceso creativo, ese es su propio estudio. “Es mi lugar de inspiración, que entiendo como mi templo”, afirma. Y lo expresa de una manera práctica. “Es mi lugar de seguridad y de libertad”. Por eso, cuida cada detalle de este espacio. Los objetos, la disposición y, sobre todo, la iluminación. “La luz natural con la que trabajo también es vital”.

Las piezas: materia, símbolo y transformación

El interés y origen de las obras que puedes encontrar en Kave Gallery se centra en cómo los fenómenos naturales atraviesan el cuerpo. “Cómo los fenómenos de la naturaleza se manifiestan en nuestra piel, cómo la materia fluye en sus diferentes estados en continua transformación de sí misma”, apunta. El resultado son objetos textiles que parecen reliquias contemporáneas. “En la confluencia de lo sagrado y lo contemporáneo, nuestras esculturas y objetos de culto textiles representan una síntesis única de tradición e innovación”.

Adquirir una obra de Regina no se hace solo ocupar un espacio, sino para activar una relación con quien las observa. “Más allá de su función estética, estas creaciones invitan a una reflexión introspectiva”.

Detalle de Oro Blanco III de Regina Dejiménez
Detalle de Oro Blanco III de Regina Dejiménez

Materiales con memoria

Regina trabaja principalmente con gasa de algodón antigua, gasa de venda y lana. Materiales naturales, con historia y textura. Puntualmente introduce otros elementos, aunque siempre mantiene el mismo criterio: dejar que el material tenga presencia propia.

En cuanto a técnica, el proceso es híbrido. “Mezclo muchas técnicas, como el crochet, el tejido de alfombra, técnicas propias de acolchado, quilting o tejeduría”. Todas conviven en una misma pieza para lograr superficies complejas, ligeras y profundamente táctiles donde no hay ediciones ni repeticiones. “Siempre produzco piezas originales y únicas”.

Interior II de Regina Dejiménez
Interior II de Regina Dejiménez

Kave Home y el placer de mirar

La colaboración con Kave Home encaja de forma natural en su universo. “Me encanta la propuesta estética de Kave Home, está completamente alineada con mi gusto personal en mobiliario e interiorismo”. Cuando habla de su pieza favorita, no lo duda. “Personalmente me encantaría tener el sofá Martina en mi estudio, aunque sea para observarlo y tenerlo como símbolo de descanso y belleza”.

Algo muy coherente con su manera de entender el espacio: lugares donde crear, pero también donde parar, mirar y dejar que las ideas respiren.