Qué se come el Viernes Santo: recetas tradicionales con ingredientes humildes

Una selección de platos sencillos que, más allá de la tradición, siguen dando forma a la mesa

Potaje de garbanzos con bacalao y espinacas en cazuela de barro, plato típico de Viernes Santo
Platos sencillos que, sin cambiar demasiado, siguen encontrando su lugar en la mesa.

Hay días en los que no necesitamos pensar demasiado qué cocinar. Las recetas aparecen solas, como si ya supieran su lugar. El Viernes Santo es uno de ellos. Volvemos a platos sencillos, a sabores que reconocemos, a una forma de cocinar que no busca destacar, sino acompañar.

Recetas de Viernes Santo que siguen presentes

No hay un único menú, pero sí una manera de entender la cocina. Ingredientes humildes, preparaciones lentas y platos que invitan a compartir sin prisa. Esta es una selección de recetas que, de una forma u otra, siguen formando parte de este día.

1. Potaje de garbanzos con espinacas y bacalao

Un plato que reúne todo lo esencial: legumbres, verduras y pescado. Su preparación lenta transforma ingredientes sencillos en algo que reconforta. Es, probablemente, una de las recetas más representativas del Viernes Santo.

2. Bacalao al horno o guisado

El bacalao aparece en muchas versiones, pero siempre mantiene su lugar. Al horno, con verduras o en guiso, es un ingrediente que se adapta sin perder su carácter. Su presencia responde tanto a la tradición como a su capacidad de formar parte de una cocina sencilla.

3. Tortillitas o buñuelos de bacalao

Pequeños, dorados y fáciles de compartir. Estas recetas suelen aparecer como algo más informal, pero igualmente ligado al día. Se comen sin ceremonia, casi como un gesto que se repite sin pensar.

4. Verduras de temporada cocinadas sin exceso

Alcachofas, espinacas, habas o guisantes. La cocina de este día también deja espacio a lo vegetal. Preparadas de forma sencilla, acompañan sin imponerse.

5. Sopas humildes que reconfortan

Calientes, suaves, sin exceso de ingredientes. Las sopas forman parte de esa cocina que busca cuidar desde lo básico. Son platos que no necesitan explicación.

Dulces tradicionales para cerrar el día

Aunque el Viernes Santo es contenido, los dulces empiezan a aparecer. Torrijas, pestiños o panes dulces anuncian el cambio. No son protagonistas, pero sí forman parte de ese tránsito hacia algo más abierto.

Una cocina que no desaparece

Más allá de la tradición, estas recetas siguen presentes porque funcionan. Porque son sencillas, porque se adaptan y porque nos conectan con una forma de cocinar más pausada. El Viernes Santo no impone un menú. Propone una actitud. Y quizá por eso, año tras año, volvemos a lo mismo sin sentir que se repite.