Febrero es el mes en el que muchas casas se sienten más frías, incluso cuando la calefacción lleva horas encendida. No es una percepción aislada ni un fallo puntual del sistema. Tiene que ver con cómo se comporta el frío acumulado, con pequeños escapes de calor y con hábitos cotidianos que, sin darnos cuenta, juegan en contra del confort térmico. En la mayoría de los casos, no se trata de subir más la temperatura ni de cambiar la instalación, sino de entender qué está pasando en casa y ajustar algunos detalles.
Por qué en febrero la casa se enfría más que en otros meses
Durante enero y febrero, el frío ya se ha instalado en paredes, suelos y techos. Las estructuras acumulan bajas temperaturas durante semanas y tardan mucho más en recuperar el calor que el aire.
Por eso, aunque el termostato marque una temperatura adecuada, el cuerpo sigue percibiendo frío. La casa necesita más tiempo y mejores condiciones para calentarse de forma homogénea.
El calor se escapa antes de notarlo
Uno de los motivos más habituales es la pérdida de calor. Ventanas mal aisladas, puertas con pequeñas rendijas, cajas de persianas o paredes frías hacen que el calor generado no llegue a asentarse.
La calefacción funciona, pero el calor se va casi al mismo ritmo al que entra. El resultado es una casa templada durante unos minutos y fría poco después.
Corrientes de aire invisibles que enfrían la casa
Muchas viviendas tienen pequeñas corrientes de aire que pasan desapercibidas el resto del año. En febrero, estas entradas de aire frío se vuelven especialmente evidentes.
Suelen aparecer en marcos de ventanas, puertas exteriores, enchufes en paredes exteriores o zonas cercanas al suelo. Son detalles pequeños, pero suficientes para que el confort térmico no llegue a estabilizarse.
Radiadores mal aprovechados

La calefacción puede estar funcionando correctamente y aun así no calentar bien la casa. Radiadores tapados por muebles, cortinas largas o colocados detrás de puertas impiden que el calor se distribuya de forma adecuada.
Además, si el aire caliente no puede circular, se queda acumulado en zonas altas y no llega a las áreas donde realmente se necesita.
El suelo frío enfría toda la estancia
En febrero, el suelo suele estar especialmente frío, sobre todo en viviendas con cerámica o piedra. Aunque el aire esté caliente, el contacto constante con una superficie fría hace que la sensación térmica sea más baja.
Por eso, muchas veces la casa parece no calentarse nunca, cuando en realidad lo que ocurre es un desequilibrio entre aire y superficies.
Hábitos que impiden que la casa se caliente
Ventilar durante demasiado tiempo, encender y apagar la calefacción constantemente o calentar solo algunas estancias sin cerrar puertas son hábitos muy comunes que dificultan mantener el calor. En invierno, la casa necesita constancia y orden térmico más que picos de temperatura.
Cómo hacer que la casa se sienta más cálida sin subir la calefacción
Pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia:
- Sellar rendijas en ventanas y puertas
- Dejar libres los radiadores
- Usar textiles que aíslen del suelo frío
- Mantener una temperatura estable
- Ventilar de forma breve y controlada
No se trata de gastar más, sino de conservar mejor el calor que ya se genera.
Febrero y el hogar como refugio
Febrero no solo es frío por el clima. Es un mes largo, de luz escasa y cansancio acumulado. Cuando la casa no se calienta, esa sensación se amplifica.
Cuidar el confort térmico es también cuidar el bienestar. Ajustar pequeños detalles permite que el hogar vuelva a sentirse como un refugio, incluso en los días más fríos del invierno.


