El estilo boho es una invitación a la libertad, a la originalidad y a la fusión de culturas. Con su mezcla ecléctica de estampados, colores y texturas, este estilo relajado y de espíritu global rompe con las reglas del interiorismo clásicas, pero siempre manteniendo un toque acogedor y lleno de personalidad. La clave está en lograr un equilibrio entre lo desenfadado y lo chic.
Su origen se remonta a la vida bohemia que comenzó en Europa en el siglo XIX, cuando artistas, escritores y viajeros elegían un modo de vida alternativo, creativo y sin ataduras. Décadas más tarde, el movimiento hippie de los años 60 y 70 lo consolidó como una estética marcada por lo artesanal, lo étnico y lo natural. Desde entonces, el estilo boho ha evolucionado hasta convertirse en un lenguaje versátil y global, capaz de adaptarse tanto a lofts urbanos como a casas rústicas.
Hoy, el boho en la decoración es una expresión auténtica de quienes buscan espacios alegres y llenos de historia. Puede manifestarse en un maximalismo colorido, con piezas vintage y detalles artesanales, o en una versión más serena, con tonos neutros, fibras naturales y plantas que dan frescura. Busques lo que busques para tu casa, inspírate con estas ideas y transforma tu hogar en un refugio bohemio lleno de encanto.
1. Acabados naturales
El estilo boho abraza materiales orgánicos, herencia de su fuerte vínculo con la naturaleza y con el movimiento hippie. La madera y el ratán son protagonistas, pero también tejidos como el lino, el algodón o la lana. A ellos se suman tapices, alfombras de yute o sisal, detalles de macramé para colgar plantas y muebles de cuero, que aportan textura y personalidad.

2. Motivos culturales y étnicos
El boho bebe de muchas tradiciones culturales y lo refleja en accesorios y piezas con historia. Alfombras marroquíes, cerámicas mediterráneas, estampados indios o cojines bordados de inspiración latinoamericana conviven en un mismo espacio. La clave está en combinarlos con lógica, equilibrando colores y tamaños, y siempre que sea posible apoyar el trabajo artesanal de origen.
3. Textiles que envuelven
En el boho los textiles son un lenguaje propio. Cojines en el suelo, pufs de piel, mantas de punto grueso o alfombras mullidas crean estancias acogedoras y llenas de vida. Superponer capas de tejidos y estampados —ropa de cama, cortinas, plaids— aporta calidez y convierte cualquier rincón en un refugio perfecto para conversar o descansar.
4. Arte en cada rincón
El alma boho está en los detalles, y el arte es uno de sus pilares. Libros, cuadros, recuerdos de viajes y piezas decorativas conviven para reflejar la personalidad de quien habita el espacio. Desde apilar libros en la mesa de centro hasta enmarcar portadas de discos o crear una galería en la pared, cada recurso suma creatividad y autenticidad.

5. Neutros que dominan y acentos que destacan
Aunque asociamos el boho a una explosión de color, la base suele ser neutra: tonos beige, crema, tostados o grises. Sobre ellos se suman acentos intensos —rojos, verdes, azules o mostazas— que aportan energía. Así se consigue un equilibrio entre serenidad y vitalidad, ideal para crear ambientes acogedores.
6. La esencia verde del estilo boho
Las plantas son un sello distintivo del boho. No solo decoran, también purifican el aire y aportan frescura. En este estilo se busca la abundancia: monstera, sansevieria, ficus, cactus o suculentas se distribuyen por todo el espacio, muchas veces en soportes de fibras naturales o colgando en macramés. La vegetación conecta el interior con la naturaleza y da movimiento al ambiente.
7. Luz suave y cálida
La iluminación boho chic se caracteriza por ser cálida, envolvente y acogedora. Se prefieren las luces indirectas con tonos dorados o amarillos suaves, procedentes de lámparas de pie, de mesa o faroles de inspiración árabe. También tienen cabida las luminarias de fibras naturales como el mimbre o el ratán, así como piezas retro que aportan carácter.