Por qué necesitamos el orden en casa: esto dice la psicología de la limpieza

La ciencia explica cómo influye en nuestras emociones, concentración y bienestar

Una casa organizada favorece la calma y la claridad

Un espacio ordenado es sinónimo de paz mental. ¿Te ha ocurrido alguna vez eso de entrar en un lugar donde todo parece estar en armonía y, de repente, sentir una calma inmediata en todo el cuerpo? Esa sensación tiene explicación: desde la psicología se ha demostrado que el orden y la limpieza tienen un efecto directo y profundo en nuestro bienestar emocional. No es casualidad que cada vez más personas adopten métodos y trucos para mantener el hogar en equilibrio.

Más allá de Marie Kondo, gurú del orden, o Peter Walsh, autor de Let it Go (2017), el campo de la psicología también ha analizado los beneficios que tiene el orden en nuestra vida cotidiana.

Beneficios psicológicos del orden

1. Reduce el estrés y la ansiedad

Mantener un entorno ordenado ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad. Según National Geographic, el desorden y la desorganización pueden estar relacionados con la liberación de cortisol, la hormona del estrés. Daniel Levitin, neurocientífico del comportamiento de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), explica que «convivir en un espacio caótico puede llegar a provocar ansiedad crónica en algunas personas».

Dedicar tiempo a limpiar y organizar las estancias de la casa no solo mejora su aspecto, también influye en nuestro equilibrio mental. El orden nos da una sensación de control y tranquilidad. La psiquiatra Swati Mittal recuerda que “limpiar una casa libera endorfinas, sustancias químicas que nos hacen sentir bien dentro del cerebro”, lo que convierte actividades como ordenar o barrer en pequeños actos de autocuidado.

2. Mejora la concentración y estimula la productividad

Un entorno limpio y despejado también influye en nuestra capacidad para concentrarnos. El orden reduce distracciones, elimina estímulos innecesarios y favorece la claridad mental. Cuando cada objeto tiene su lugar, la mente trabaja con más calma y se abre espacio para la creatividad.

El psiquiatra Jinesh Shah afirma: “Si nuestro entorno está en orden, entonces nosotros también lo estamos y podemos desempeñarnos mejor”. De ahí que un hogar organizado no solo sea estéticamente agradable, sino que también aumente la confianza, la motivación y la productividad en el día a día.

3. Favorece la autoestima y el descanso

Más allá del estrés o la concentración, el orden también influye en cómo nos sentimos con nosotros mismos. Mantener la casa cuidada aporta satisfacción, porque refuerza la idea de que somos capaces de gestionar nuestro espacio. Esa sensación de logro eleva la autoestima.

El orden también repercute en la calidad del sueño. Dormir en un dormitorio despejado y limpio ayuda a conciliar mejor el sueño, reduce los despertares nocturnos y aporta más energía al día siguiente.

Un baño ordenado y minimalista favorece la calma y el bienestar en casa.

Cómo ser más ordenado: métodos y técnicas

Con tantos beneficios, no es extraño que cada vez aparezcan más técnicas que nos ayudan a mantener el hogar en equilibrio. El orden no es solo cuestión de estética, también de salud mental y calidad de vida.

  • Método KonMari (Marie Kondo): propone conservar únicamente lo que nos genera alegría y agradecer lo que dejamos atrás. Más que un método de organización, es una filosofía vital que invita a un “reinicio” completo.
  • Oosouji: tradición japonesa que significa “la gran limpieza”. Se realiza a final de año como ritual de renovación para comenzar el siguiente con energía renovada. Es un ejemplo de cómo el orden trasciende lo práctico y se convierte en un acto simbólico.
  • Método sueco döstädning o limpieza sueca de la muerte: invita a deshacerse de lo innecesario pensando en lo que realmente queremos dejar tras de nosotros. Se basa en vivir con menos, pero con mayor conciencia y sentido.
  • Técnica de los 5 minutos: consiste en dedicar solo cinco minutos diarios a ordenar una zona concreta. Puede parecer poco, pero el hábito constante evita acumulaciones y ayuda a mantener la calma en el día a día.
  • Regla del 80/20: inspirada en el principio de Pareto, plantea que usamos el 20% de los objetos el 80% del tiempo. Identificar cuáles son esos objetos clave nos ayuda a soltar lo demás y evitar saturaciones.
  • Método FlyLady: propone dividir las tareas de limpieza y organización en rutinas cortas y fáciles de mantener, como establecer “zonas” de la casa y dedicar unos minutos cada día a cada una.
  • One in, one out: cada vez que entra un objeto nuevo en casa, otro debe salir. Una técnica sencilla para no acumular innecesariamente.
  • La caja del quizá: ideal para quienes tienen dificultad en desprenderse de objetos. Se guardan en una caja durante unos meses y, si en ese tiempo no se han usado, es señal de que pueden donarse o reciclarse.
  • Minimalismo consciente: más que una técnica, es una forma de vida. Se basa en quedarnos con lo esencial y valorar la ligereza que aporta un hogar despejado.

Además, no olvides los pequeños hábitos diarios. Dedicar unos minutos al final del día a recoger, evitar acumular objetos sin uso y asignar un lugar fijo a cada cosa. El orden, igual que la calma, se construye con constancia.

El orden como refugio

Un hogar ordenado no es solo un lugar más agradable, es también un reflejo de nuestra mente. Vivir en un espacio cuidado reduce el estrés, mejora la concentración, eleva la autoestima y favorece el descanso. Al final, ordenar no es solo mover objetos, es también un modo de cuidar de nosotros mismos.