Patricia Varea Milán, artista: “Que la cerámica siga transmitiendo información como lo hace desde sus primeros signos de existencia”

La práctica de Patricia Varea Milán parte del oficio y la observación

La ceramista Patricia Varea
La ceramista Patricia Varea

La cerámica está viviendo un momento dulce. Cada vez aparece más en casas, galerías y espacios de diseño, pero no siempre se habla de todo lo que encierra: tiempo, técnica, conocimiento y memoria. Para Patricia Varea Milán, la cerámica no es solo un objeto bonito ni una tendencia pasajera. Es un medio que lleva siglos contando cosas. Y así lo desea Varea, “que la cerámica siga transmitiendo información como lo hace desde sus primeros signos de existencia”.

Desde su taller en la huerta de Alboraia, rodeada de campos de chufa y lejos de la prisa, Patricia desarrolla una práctica que mezcla oficio, investigación y una relación muy directa con la naturaleza. Lleva más de veinte años trabajando con barro, fuego y minerales, y lo hace desde una mirada poco habitual: la de alguien que entiende la cerámica como un lenguaje que conecta pasado y presente. Su formación en cerámica y Arqueología no es simplemente un dato anecdótico, sino una herramienta real para pensar cada pieza, cada textura y cada proceso.

BOTANEN.37 Tulipán mineralizado de Patricia Varea
BOTANEN.37 Tulipán mineralizado de Patricia Varea

Aprender el oficio y dejar que la materia hable

Su relación con la cerámica comenzó pronto. “Mis inicios en la cerámica se sitúan en la EA+SC Escuela Superior de Cerámica de Manises con 19 años”, recuerda. Allí entró en contacto con un oficio amplio, exigente y lleno de posibilidades que se ha convertido en «su modo de vida”.

“Poco a poco mi personalidad cerámica se fue conformando y madurando”, señala. No todas las técnicas le interesaban por igual y ese proceso de selección fue clave. “Me interesan las pastas cerámicas y sus infinitas posibilidades con la indispensable ayuda del fuego”. El horno se convirtió en un punto central de su práctica. “Es en el horno donde se abre el horizonte de sucesos y donde tienen lugar las transformaciones de los minerales que darán como resultado cerámica”.

Ese momento de espera, de incertidumbre y de transformación irreversible sigue siendo esencial para ella. “Esta secuencia es la que desde el principio me maravilló por completo y lo que hizo que hoy en día siga fascinada con este oficio”, apunta.

BOTANEN.33 Pétalo gigante de Patricia Varea
BOTANEN.33 Pétalo gigante de Patricia Varea

Corea, Godaeaejan y un cambio de mirada

Entre 2015 y 2018, Patricia realizó tres estancias en Corea. Allí conoció a su maestro Kim Daewoong y aprendió la técnica Godaeaejan, un aprendizaje que marcó un antes y un después en su manera de trabajar. Se trata de una técnica vinculada directamente con la observación de la naturaleza y sus patrones, tanto visibles como microscópicos.

Ese encuentro no fue solo técnico. Cambió su manera de entender la cerámica y su relación con el entorno. Años después, esa inquietud por el origen de las cosas la llevó a cursar un Máster en Arqueología en la Universidad de Valencia. No como un giro radical, sino como una continuidad natural de su práctica.

El proceso creativo está orientado por la transformación mineral de las arcillas, greses y porcelanas con las que trabajo”, explica. Su objetivo no es reproducir formas del pasado, sino “desdibujar la línea del tiempo” y explorar lo que ocurre cuando la materia se somete a altas temperaturas. “Cenizas, arenas de cuarzo, feldespatos y óxidos metálicos, transformados a altas temperaturas” forman parte habitual de su investigación en el taller.

Observar, traducir y modelar

La técnica Godaeaejan sigue siendo el eje de su trabajo actual. “Está centrada en los patrones que encontramos en diferentes elementos naturales para llevarlos a la cerámica tanto en su forma como en su textura”, señala. A veces esas observaciones se hacen a simple vista y otras con ayuda de un microscopio. El resultado son formas orgánicas modeladas a mano, cada vez más complejas, donde la técnica y el significado van de la mano.

“Un laboratorio de Arqueología o un jardín botánico” son sus puntos de inspiración. Espacios donde conviven ciencia, observación y tiempo, tres elementos muy presentes en su obra.

Y, por supuesto, el lugar donde trabaja, que también influye de manera directa. “El espacio en el que trabajo es fundamental”, afirma. Su taller, situado en plena huerta de Alboraia, le permite mantener un ritmo pausado. “La realización de estas piezas conlleva un proceso muy lento y delicado, por lo que la tranquilidad del entorno y que este sea inspirador es básico en el día a día del taller”.

BOTANEN.31 Tulipán mineralizado de Patricia Varea
BOTANEN.31 Tulipán mineralizado de Patricia Varea

De la semilla a la flor

Las piezas presentadas en Kave Gallery forman parte de una investigación. “El concepto creativo está basado y centrado en la representación vegetal en cerámica”, explica. El origen de esta línea de trabajo está en un proyecto anterior en el que realizó reproducciones cerámicas de semillas arqueológicas.

Ese hilo fue creciendo con el tiempo. “Ahora, las piezas florecen y se mueven mediante un lenguaje estético rotundo y delicado”. Las semillas, entendidas como documentos históricos, se transforman en flores cerámicas. “Los restos arqueológicos vegetales ofrecen una información económica, cultural, botánica y ecológica de las sociedades del pasado”, señala. Son “pequeñas cápsulas del tiempo”.

En esta colaboración concreta, el resultado son tres tulipanes y un pétalo mineralizados. «Simular el movimiento que sucede en el crecimiento de una flor, las diferentes formas de los pétalos, una curva hacia dentro que cumple una importante función: la protección y la reproducción de nuevas semillas”. Todo está conectado. “Podemos ir de la semilla a la flor y de la flor a la semilla”.

Para Patricia, colaborar con Kave Gallery tiene un significado claro. “Significa una oportunidad, un impulso”. Valora especialmente que se apueste por objetos artesanales y procesos lentos. “Objetos realizados mediante procesos lentos y repletos de dedicación que acompañan y nutren de cultura los lugares que habitamos”. Y entre las piezas de la marca, hay una que destaca especialmente: “La mesa de centro Lotus”.