Del diseño textil al barro: la historia de Montse Lozano y su arte nacido del tiempo y el respeto por la cerámica

Montse Lozano cambió el diseño textil por la cerámica durante la pandemia. Hoy, su proyecto Areté d’Empordà da forma a piezas únicas

El camino de Montse Lozano Esteban hacia la cerámica como oficio y refugio. Créditos: Areté d'Empordà

Cuando Montse Lozano Esteban empezó a trabajar con barro, lo hizo sin intención de convertirlo en un nuevo camino profesional. Hasta entonces, su vida giraba en torno al diseño de moda y textil, una carrera que había construido durante 18 años. Pero la pandemia le dio tiempo —y motivo— para cambiar de materia. “La pandemia nos hizo tocar de pies en la tierra; y personalmente, también, las manos en el barro”, recuerda.

Ese primer contacto fue suficiente para descubrir un oficio exigente, casi físico, que la atrapó desde el principio. “Capitalicé mi tiempo en el aprendizaje de un oficio duro que me apasiona diariamente: el de ceramista.” Así nació Areté d’Empordà, un proyecto que une el respeto por la tradición con la búsqueda constante de aprendizaje.

Finis Terrae de Areté d’Empordà

Una filosofía hecha con las manos

El nombre no es casual. Areté significa “excelencia” o “virtud” en griego, un concepto que remite a la idea de alcanzar la máxima calidad posible en lo que uno hace. Para Lozano, ese principio define tanto su proceso como su manera de entender la creación: piezas hechas a mano, sin prisas, donde la técnica y la intuición conviven en equilibrio.

“Areté es un concepto, no una palabra”, explica. “Resume este respeto por la transmisión y la creación de piezas únicas hechas a mano.” Cada una de sus obras parte de esa intención: el oficio como medio para expresar valores y emociones.

Su trabajo con el gres chamotado —una arcilla de textura más rugosa— refleja esa búsqueda de autenticidad. Modela las piezas al torno y las termina a mano, cocidas a 1280 grados, alcanzando una resistencia que combina lo primitivo con lo contemporáneo.

Coleccion barroco

Tres colecciones, tres maneras de explorar

La cerámica de Areté d’Empordà en Kave Gallery se articula en tres colecciones que funcionan como capítulos de una misma investigación: Derviches, Finis Terrae y BARROco (con la “co” en minúscula, detalle que la artista subraya como parte del concepto).

En Derviches, el movimiento es el hilo conductor. Inspirada en el universo de los derviches danzantes, la colección traduce el giro en un lenguaje visual que combina espiritualidad y técnica. “El giro no sólo es un arte, sino una celebración, un rito sagrado. El centro es la ventana de una espiral que transita hacia lo elevado”, escribe Lozano sobre la serie.

Finis Terrae se aleja del equilibrio perfecto y se adentra en el riesgo. Representa el punto donde la técnica se pone a prueba, donde el oficio se convierte en experimento. “Indica el punto de no retorno hacia una realidad que, aún siendo terrestre, deja de serlo. Esta colección es una huida de la técnica desde la técnica. Un juego de malabares, un divertimento que busca la armonia entre los opuestos”, explica la artista. Aquí, las piezas juegan con tensiones y contrastes: la armonía entre equilibrio y desequilibrio, entre realidad y ficción.

En BARROco, Lozano conecta la cerámica con el arte clásico. Inspirada en El caballero de la mano en el pecho de El Greco, transforma la mano —representada como asa— en un símbolo. “La sutileza y expresividad de sus múltiples significados” se traducen en piezas donde el gesto se convierte en forma.

Finis Terrae de Areté d’Empordà

Tradición, respeto y libertad

Areté d’Empordà es una manera de entender el oficio muy personal. En cada pieza hay una idea de continuidad, de respeto por las manos que moldean y por el conocimiento que se transmite. “Estas son mis manos, y esta soy yo”, afirma Lozano. Su cerámica habla de aprendizaje, de paciencia y de una libertad que no se opone a la técnica, sino que nace de ella. Lo que la mueve no es la producción ni la tendencia, sino la satisfacción de crear algo que tenga sentido por sí mismo.

Lo suyo es algo que en 2025 casi suena radical: trabajar con barro, dejarlo secar, cocerlo, esperar. Cada pieza es única e irrepetible. Moldéame despacio, que tengo prisa.