Hay lecturas que se disfrutan más si les dedicas el tiempo necesario para quedarte un rato dentro de ellas. Libros cortos, perfectos para una tarde en casa sin prisas, con una vela encendida cerca y el móvil bien lejos.
1. Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb
Nothomb reconstruye su infancia en Japón desde un lugar tan original como brillante. La voz es la de una niña que se siente literalmente un tubo al principio de la vida y que va despertando al mundo a base de sensaciones, obsesiones y descubrimientos.
Tiene humor y una ternura muy curiosa, como si lo inocente y lo salvaje pudieran convivir en la misma frase. Además, si te gusta la lectura, te recomiendo ver su adaptación a película de animación. Es otra forma de volver a ese universo infantil y filosófico que ella convierte en algo muy suyo.
2. Amor y pan, de Paula Melchor
Este libro es poesía, pero también es un diario emocional. Paula Melchor escribe sobre el hambre en todas sus formas: hambre de alimento, hambre de ausencia, de amor, de deseo, de que alguien se quede.
Empieza justo antes de que una ausencia se materialice y, desde ahí, todo lo cotidiano, la mesa, los manteles, el ritual de comer, se vuelve un lugar donde se guardan las emociones.
Lo que más me gusta de este libro y de su autora es su lenguaje, cercano, limpio, muy natural, pero con imágenes que se quedan grabadas. Es ideal para leer despacio, subrayando, como quien se está diciendo algo importante a sí misma.
3. Las gratitudes, de Delphine de Vigan

Michka es una mujer mayor que empieza a perder las palabras. Cuando su deterioro la obliga a mudarse a una residencia, la acompañan Marie, la persona que la visita por amor y lealtad, y Jérôme, su logopeda.
Es una novela pequeña, contenida, y por eso mismo muy emocionante. Habla de lo que significa dar las gracias cuando ya casi no puedes hablar, de las deudas afectivas y de lo que nos queda cuando el cuerpo va perdiendo cosas.
Es un libro que, sin hacer ruido, te reconcilia con la vejez y con la idea preconcebida que tenemos sobre los cuidados.
4. Estuve aquí y me acordé de nosotros, de Anna Pacheco
Este es el libro reflexión de la lista. Pacheco se asoma al turismo de lujo para hablar de lo que ocurre entre bambalinas. Las dinámicas de trabajo que sostienen la experiencia de un hotel y las expectativas que a veces acompañan a la idea de descansar.
Es una lectura breve, ágil e inteligente, que invita a pensar en cómo viajamos y en qué damos por normal cuando buscamos una escapada.
5. Deseo de perro, de Sara Torres

Un libro pequeñito y delicado sobre el vínculo con un animal. Habla de la intimidad de hablarle a quien te acompaña sin palabras, de la ternura cotidiana y de esa forma de amor que no exige explicación.
Sara Torres escribe desde un lugar muy sensorial, casi corporal, cruzando lo humano y lo animal con una sensibilidad que desarma. Es el típico libro que apetece leer en casa, en silencio, como si lo estuvieras compartiendo con alguien que te entiende sin que tengas que decir demasiado.