5 cremas caseras y reconfortantes para cenar las noches de invierno

Platos de cuchara suaves y equilibrados para terminar el día con calma

Las cremas calientes son una forma sencilla de cuidarse en invierno.

En invierno, la cena pide algo distinto. El cuerpo busca calor, ligereza y una sensación de cuidado que ayude a cerrar el día sin pesadez. Las cremas calientes cumplen ese papel a la perfección. Son fáciles de digerir, reconfortantes y permiten incorporar verduras de forma sencilla. Estas tres propuestas están pensadas para las noches frías, cuando apetece algo casero, nutritivo y preparado sin complicaciones.

1. Crema de calabaza y jengibre suave

Dulce y reconfortante, la crema de calabaza aporta calor y suavidad a las cenas de invierno.

    Una crema cálida y aromática que ayuda a entrar en calor sin resultar pesada. Es saciante pero ligera, y el jengibre aporta una sensación de calor muy agradable en invierno.

    Ingredientes

    • Calabaza
    • Cebolla
    • Un pequeño trozo de jengibre fresco
    • Aceite de oliva virgen extra
    • Sal
    • Agua o caldo vegetal

    Preparación

    Sofríe la cebolla con un chorrito de aceite hasta que esté transparente. Añade la calabaza troceada y el jengibre rallado. Cubre con agua o caldo y cocina a fuego medio hasta que la calabaza esté tierna. Tritura hasta obtener una textura fina y sirve caliente con un hilo de aceite.

    2. Crema de puerros y patata

    Suave y cremosa, la crema de puerros es una cena ligera que reconforta sin pesar.

      Un clásico de cuchara que nunca falla cuando el cuerpo pide algo suave. Su textura cremosa y su sabor delicado la convierten en una opción perfecta para las noches más frías.

      Ingredientes

      • Puerros
      • Patata pequeña
      • Aceite de oliva virgen extra
      • Sal
      • Agua

      Preparación

      Limpia y corta los puerros en rodajas. Sofríelos ligeramente para que suelten su aroma. Añade la patata troceada, cubre con agua y cuece hasta que esté todo tierno. Tritura y ajusta de sal.

      3. Crema de zanahoria y naranja

      Una crema cálida y luminosa, ideal para las noches de invierno en las que apetece algo sencillo y digestivo.

        Una crema ligera con un punto fresco que equilibra lo dulce y lo cítrico. Es digestiva, ligera y aporta un toque diferente sin resultar pesada antes de dormir.

        Ingredientes

        • Zanahorias
        • Cebolla
        • Zumo de naranja natural
        • Aceite de oliva virgen extra
        • Sal
        • Agua

        Preparación

        Sofríe la cebolla, añade la zanahoria troceada y cubre con agua. Cocina hasta que esté blanda. Tritura y añade un chorrito de zumo de naranja justo al final para mantener su aroma.

        4. Crema de coliflor y almendras

        La coliflor se transforma en una crema delicada y nutritiva, perfecta para cerrar el día con calma.

          Una crema suave y reconfortante, ideal para cenas ligeras y nutritivas. La coliflor es digestiva y las almendras aportan saciedad y textura sin resultar pesada.

          Ingredientes

          • Coliflor
          • Cebolla
          • Almendras crudas
          • Aceite de oliva virgen extra
          • Sal
          • Agua o caldo vegetal

          Preparación

          Sofríe la cebolla con un poco de aceite hasta que esté transparente. Añade la coliflor troceada y las almendras, cubre con agua o caldo y cocina hasta que la coliflor esté tierna. Tritura bien hasta obtener una textura fina y cremosa. Ajusta de sal y sirve caliente.

          5. Crema de espinacas y puerro

            Una opción verde, ligera y muy fácil de preparar para las noches de invierno. Es una crema ligera, rica en verduras y fácil de digerir, perfecta para terminar el día sin sensación de pesadez.

            Ingredientes

            • Espinacas frescas
            • Puerro
            • Patata pequeña
            • Aceite de oliva virgen extra
            • Sal
            • Agua

            Preparación

            Sofríe el puerro troceado con un chorrito de aceite. Añade la patata y cubre con agua. Cuando esté casi cocida, incorpora las espinacas y cocina unos minutos más. Tritura hasta conseguir una crema homogénea y sirve caliente.

            Cenas que acompañan el invierno

            Las cremas calientes son una forma sencilla de cuidarse en invierno. Preparadas con ingredientes básicos y sin excesos, ayudan a terminar el día con una sensación de bienestar y calma. Platos humildes, fáciles de hacer y pensados para esas noches en las que el hogar se convierte en refugio.