Incluso los rincones con poca luz pueden transformarse en espacios vivos, frescos y llenos de calma.
Incorporar plantas en casa no solo aporta belleza: también ayuda a conectar con la naturaleza, reducir el estrés y mejorar la calidad del aire. Pero no todas las viviendas tienen grandes ventanales ni habitaciones inundadas de sol. La buena noticia es que existen plantas que prosperan perfectamente en interiores con luz indirecta o limitada, ideales para salones pequeños, despachos interiores o incluso baños.
Resistentes, fáciles de cuidar y con un gran valor estético, estas cinco especies son perfectas para llenar de vida cualquier rincón, incluso en espacios con poca luminosidad.
Aunque muchos asocian los cactus con climas áridos y soleados, existen variedades pequeñas que se adaptan muy bien a interiores con luz indirecta o artificial. Su resistencia y bajo mantenimiento los convierten en aliados perfectos para decorar estanterías, mesas auxiliares o rincones con poca luz natural.
Es una de las plantas favoritas para interiores, precisamente porque no tolera el sol directo. Prefiere una luz indirecta suave o incluso una sombra luminosa, lo que la hace perfecta para habitaciones poco soleadas. Sus hojas decorativas y su ritual nocturno de plegarse le dan un toque mágico y diferente.
La variedad más común de orquídea, la Phalaenopsis, es ideal para interiores con luz brillante pero no directa. Cerca de una ventana con cortina prospera sin problemas, incluso si no recibe demasiadas horas de sol. Su elegancia y delicadeza transforman cualquier espacio en un lugar sofisticado.
Probablemente la planta más resistente de todas. La sansevieria soporta tanto la luz directa como los espacios con muy poca iluminación, manteniéndose siempre impecable. Apenas necesita riego y su porte vertical estiliza cualquier estancia, desde un despacho interior hasta un baño sin ventana directa.
Aunque agradece una buena iluminación, no necesita sol directo y se adapta bien a lugares con luz media o filtrada. Su aspecto exótico y colorido aporta vitalidad a estancias donde la luz natural no abunda, convirtiéndola en una pieza protagonista sin grandes cuidados.
Estas cinco plantas demuestran que no hace falta un hogar inundado de sol para disfrutar de la naturaleza en nuestro hogar. Adaptadas a la sombra o a la luz indirecta, llenan cualquier espacio de frescura, color y bienestar con muy poco esfuerzo.
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