Hay recetas que no necesitan presentación. La tarta de manzana es una de ellas. Aparece en muchos hogares cuando apetece algo sencillo, cuando la cocina se llena de aroma y el tiempo se vuelve más lento. Prepararla en casa es un gesto cotidiano que reconecta con lo esencial: ingredientes básicos, un proceso sin prisas y el placer de compartir algo hecho con las manos.
Ingredientes para una tarta de manzana casera
Esta receta está pensada para un molde redondo de unos 22 centímetros y se adapta bien a lo que solemos tener en casa.
- Cuatro manzanas medianas
- Dos huevos
- 100 gramos de azúcar
- 100 ml de leche
- 100 ml de aceite suave
- 200 gramos de harina
- Un sobre de levadura
- Una pizca de canela
- Mermelada de albaricoque o melocotón para dar brillo
Cómo hacer una tarta de manzana fácil paso a paso
- Precalentamos el horno a 180 grados. Pelamos las manzanas y reservamos una para decorar. El resto se corta en trozos y se coloca en el vaso de la batidora junto con los huevos, el azúcar, la leche, el aceite y la canela. Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea.
- Añadimos la harina y la levadura tamizadas y mezclamos con suavidad. Vertemos la masa en un molde previamente engrasado.
- La manzana reservada se corta en láminas finas y se coloca sobre la superficie, sin presionar demasiado. Este gesto sencillo define el aspecto final de la tarta.
- Horneamos durante unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Cada horno tiene su ritmo, conviene observar sin abrir demasiado la puerta.
- Al sacarla, dejamos templar y pincelamos la superficie con un poco de mermelada caliente para darle brillo y proteger la manzana. No es imprescindible, pero aporta un acabado cuidado.
Una receta que siempre vuelve
Esta tarta se adapta a muchos momentos. Recién hecha, con el aroma aún presente, o al día siguiente, cuando los sabores se asientan. Funciona igual de bien como desayuno tranquilo, merienda compartida o postre sencillo. ¿Nuestro consejo? Servirla templada, acompañada de un café o una infusión, convierte el gesto en un pequeño ritual doméstico.
La tarta de manzana no busca sorprender. Su valor está en lo reconocible, en lo que se repite y acompaña. Preparar esta receta en casa es una forma de detenerse. De volver a lo simple, a lo que huele bien y se comparte sin esfuerzo. En esa sencillez está, muchas veces, el verdadero placer de cocinar.


