Cactus orquídea: guía de cuidados para una planta que llena la casa de color y belleza.
El cactus orquídea —también conocido como pluma de Santa Teresa o Epiphyllum— es una planta que cautiva a quien la descubre. Sus hojas planas y alargadas crecen como si dibujaran ondas en el aire, y de ellas brotan flores espectaculares que se abren, en muchas variedades, durante la noche.
Es una planta silenciosa y elegante, que necesita poco para prosperar y que devuelve cuidados mínimos con una belleza desbordante. En esta guía reunimos todo lo necesario para entenderla, acompañarla y disfrutar de su particular ritmo.
A diferencia de otros cactus, el cactus orquídea es una planta epífita, lo que significa que en su hábitat natural crece sobre árboles, no directamente en el suelo. Esto explica su gusto por la luz suave, la buena ventilación y los sustratos ligeros y drenantes. Sus tallos planos, parecidos a hojas, almacenan agua y le permiten adaptarse bien al interior.
Su nombre común, pluma de Santa Teresa, hace referencia a la delicadeza de sus flores, que aparecen como abanicos de pétalos finísimos y pueden medir más de 15 cm. Su floración —breve, intensa y, en muchas variedades, nocturna— la ha convertido en un símbolo de belleza efímera. Por eso, en diferentes culturas se asocia a la renovación, la intuición y la luz interior.
El cactus orquídea agradece una luz abundante pero filtrada. Unas horas de claridad indirecta al día son suficientes. Ideal para:
No le gusta el exceso de agua, pero tampoco la sequía extrema. Cómo regarlo:
Un truco útil: riega de forma lenta, deja que el agua penetre bien y retira el sobrante del plato.
Lo ideal es usar un sustrato para cactus mezclado con fibra de coco o corteza de pino. Su origen epífito hace que requiera una mezcla suelta, que no retenga humedad en exceso.
Es una planta de interior perfecta porque busca temperaturas templadas. Óptimo 18–26ºC, y mínimo. 10ºC. Evita corrientes de aire frío y radiadores muy cercanos.
Su flor es su tesoro más valioso. Las variedades más conocidas —como Epiphyllum oxypetalum— florecen de noche, abriendo pétalos blancos intensos que perfuman el ambiente durante unas horas. Otras variedades lo hacen de día, con flores rosadas, rojas, amarillas o naranjas. Cómo favorecer la floración:
Con estos cuidados, suele florecer entre primavera y verano.
La observación es clave para actuar a tiempo. El cactus orquídea es resistente, pero puede verse afectado por:
Una de las ventajas de esta planta es su facilidad para multiplicarse. La reproducción se hace por esquejes de tallo plano:
El cactus orquídea o pluma de Santa Teresa es una planta que sabe sorprender. Crece con calma, ocupa poco y regala una floración que parece un pequeño milagro. Cuidarlo es sencillo y agradecerá cada gesto con una belleza silenciosa, delicada y profunda. Una planta que transforma cualquier rincón en un espacio más vivo, luminoso y lleno de serenidad.
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