La cama es el corazón del dormitorio. No es solo el lugar donde descansamos, sino el refugio que nos acompaña cada día, el espacio donde buscamos calma, confort y una estética que hable de nosotros. Conocer bien las partes que la componen es esencial para elegir la base adecuada, el colchón que mejor se adapta a nuestras necesidades y los complementos que hacen que el descanso sea realmente reparador.
Esta guía te ayudará a comprender cada elemento —desde la estructura hasta la ropa de cama— para que puedas tomar decisiones conscientes y crear un dormitorio sereno, equilibrado y lleno de intención.
El cabecero: decoración, seguridad y comodidad
El cabecero, como elemento decorativo, define la personalidad del dormitorio y aporta comodidad, especialmente si te gusta leer, trabajar o ver televisión desde la cama. Hoy día existen infinidad de tipos de cabeceros, desde los minimalistas de madera hasta los tapizados con acolchado suave que combinan confort y estilo. Sus partes son las siguientes:
- Listón del cabecero: base estructural donde se fijan listones verticales u horizontales que proporcionan estabilidad al cabecero.
- Barra superior del cabecero: pieza horizontal que cubre los listones y ofrece un acabado uniforme.
- Travesaño del cabecero: une ambos lados del cabecero, garantizando resistencia y firmeza.
Los cabeceros tapizados son especialmente recomendables para quienes buscan una comodidad adicional. Modelos como los de Kave Home combinan estructura sólida y tejidos suaves, creando un soporte confortable y un punto focal elegante en el dormitorio.
Pie de cama y estructura lateral
El pie de cama y los laterales completan la estructura de la cama y contribuyen a su estabilidad y diseño. Conocer sus piezas te permitirá entender cómo cada elemento contribuye a la estabilidad y durabilidad de la cama, además de influir en la armonía visual del dormitorio.
- Cabecera del pie: mantiene la uniformidad del diseño y aporta un acabado equilibrado.
- Riel superior e inferior del pie de cama: piezas horizontales que conectan las lamas y sostienen el marco.
- Lamas verticales del pie de cama: elementos decorativos que aportan detalle y estilo.
- Barandilla lateral: garantiza seguridad, especialmente para camas infantiles, y ofrece apoyo adicional.
- Patas: elevan la cama, permiten la circulación de aire bajo ella y facilitan la limpieza.

Base de cama y somieres
La base de cama es la pieza fundamental sobre la que descansa el colchón. Su elección influye directamente en la comodidad y la durabilidad del colchón. De hecho, los expertos afirman que prolonga la vida útil del colchón y mejora nuestra postura al dormir. Existen varias opciones:
- Somier: base clásica de láminas de madera sobre marco de metal o madera. Es transpirable, lo que favorece la ventilación del colchón, y proporciona soporte flexible. Ideal para colchones de látex, espumación o híbridos.
- Base tapizada: estructura sólida cubierta de tela, a veces acolchada, que combina firmeza y diseño. Suele incluir tejidos transpirables que mejoran la ventilación interna y aportan un acabado elegante al dormitorio.
- Canapé abatible: base con arcón de almacenamiento incorporado. Su tapa tapizada permite un acceso cómodo y mantiene el dormitorio organizado, ofreciendo funcionalidad sin sacrificar estilo.
El colchón, el núcleo del descanso
El colchón determina gran parte de la calidad del sueño y el confort de la cama. Su elección depende de tus necesidades personales y del tipo de base de cama que tengas. Los principales tipos son:
- Colchones de muelles ensacados: cada muelle funciona de manera independiente, reduciendo la transferencia de movimiento y distribuyendo el peso de forma uniforme. Son ideales para parejas y ofrecen firmeza media-alta.
- Colchones de espumación HR (High Resilience): flexibles y adaptables, mantienen la columna alineada y absorben el movimiento, recomendados para camas articuladas y personas activas durante la noche.
- Colchones de látex: naturales o sintéticos, elásticos y transpirables. Se adaptan al cuerpo y requieren ventilación adecuada.
- Colchones viscoelásticos: material que se amolda al cuerpo, aliviando puntos de presión. Ideal como capa adicional o núcleo secundario para mejorar confort y durabilidad.
Toppers y sobrecolchones
Los toppers son una capa adicional que se coloca sobre el colchón para modificar la firmeza o añadir más confort. Pueden mejorar la distribución del peso, aliviar la presión sobre articulaciones y proteger el colchón, prolongando su vida útil.

Almohadas y protectores de colchón
Por un lado, unas almohadas adecuadas son esenciales para una correcta postura cervical y para prevenir molestias durante el sueño. Es importante elegir el tipo según la postura y necesidades individuales, como soporte cervical o lumbar. Por otro lado, el protector de colchón es un elemento que mantiene la higiene y protege contra manchas o desgaste, asegurando un descanso más limpio y confortable y protegiendo tanto el colchón como la ropa de cama.
Ropa de cama: la decoración y la suavidad de la cama
Aprender a vestir la cama correctamente es algo transformador; el dormitorio pasa de ser una estancia sobria más a un espacio acogedor y estilizado. Los elementos principales son:
- Sábanas ajustables y planas: la sábana ajustable asegura un buen ajuste al colchón, mientras que la plana aporta más confort.
- Falda de cama: oculta la base o el canapé, dando un acabado elegante y ordenado.
- Edredón o duvet: mantiene el calor y aporta textura. La elección depende de la temporada y del estilo que busques.
- Cojines decorativos y mantas: abrigan y dan color y personalidad a la estancia.