Cuando todo está en su lugar, cocinar y compartir se vuelve más fácil y agradable.
La cocina es mucho más que un lugar donde se preparan las comidas. Es punto de encuentro, rincón de conversaciones improvisadas y escenario de momentos cotidianos que acaban convirtiéndose en recuerdos. Pero, precisamente por su uso constante, también es uno de los espacios donde más cuesta mantener el orden.
Utensilios acumulados, especias a medio clasificar, cajones llenos sin lógica aparente… ¿Te suena? Para ponerle remedio, el método KonMari, creado por la experta en orden Marie Kondo, ofrece una solución sencilla y transformadora: conservar solo aquello que realmente usamos y que nos aporta alegría, y dar a cada cosa un lugar concreto.
Aquí te contamos cómo aplicar sus principios en la cocina, paso a paso, para convertir este espacio esencial del hogar en un lugar más funcional, despejado y agradable.
El primer paso es marcar un día entero en el calendario para dedicarlo exclusivamente a ordenar la cocina. No lo hagas por tramos ni a medias: según el método KonMari, el orden verdadero empieza cuando se hace de forma consciente y sin interrupciones.
Aprovecha para involucrar a quienes viven contigo. Así, además de aligerar la tarea, podréis establecer un sistema conjunto que todos comprendan y respeten.
Llega el momento de vaciar todos los armarios, cajones y estantes. Extiende su contenido sobre una superficie amplia y empieza a revisar objeto por objeto. Pregúntate si realmente lo usas, si está en buen estado y —siguiendo el principio básico de este método— si te aporta una sensación de utilidad o alegría.
Deshazte sin culpa de aquello que esté roto, duplicado o que nunca usas. Aligerar el espacio físico también libera espacio mental.
Una vez hecha la selección, llega el momento de redistribuir el contenido de forma lógica y práctica. Ordena por categorías o frecuencia de uso: los objetos más usados deben estar a la vista o en los cajones más accesibles; los menos frecuentes, en estantes altos o rincones más apartados.
La encimera es el centro operativo de la cocina. Cuanto más despejada esté, más fluido y agradable será cocinar en ella. Deja a la vista solo lo esencial: un frutero, un recipiente para los utensilios de uso diario o una cafetera si la utilizas cada mañana.
Evita acumular objetos que interrumpan el movimiento o que no formen parte de tu rutina habitual. La ligereza visual también es parte del orden.
El orden en la cocina no es solo cuestión de estética: es una forma de cuidar el espacio donde compartimos, cocinamos y nos nutrimos cada día. Aplicar el método KonMari no requiere grandes inversiones, solo un poco de tiempo, atención y la voluntad de rodearnos solo de lo que realmente nos sirve. Lo demás, sobra.
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