Cuando Mariana Baertl dejó su trabajo en una gran empresa de moda para dedicarse al arte, no lo hizo por impulso, sino por necesidad. Quería crear con sus manos, sin tendencias ni temporadas, siguiendo solo su propio ritmo. “Empecé a experimentar con el arte textil como hobby, hasta que decidí dejar mi trabajo y dedicarme al cien por cien a mi arte”, recuerda.
Formada en diseño de modas en Perú y especializada en patronaje de alta costura y gestión de empresas de moda en Barcelona, Baertl lleva años construyendo un lenguaje propio que ahora aterriza en Kave Gallery. Sus obras parten de una idea sencilla: observar la naturaleza con atención y transformarla en algo nuevo. “Recojo memorias de lo que veo —la textura de las hojas, la corteza de un árbol, los colores de una montaña—.
No me gusta aterrizar esos conceptos en el momento, sino que dejo que se maceren un poco las ideas, mezclando elementos diferentes, como la paleta de color de una montaña con las texturas de un árbol. Una vez que ya tengo un concepto que me gusta, selecciono los materiales pensando siempre en la variedad de texturas y luego defino la paleta de color.”, explica.
Una forma de mirar
Su trabajo combina técnica, intuición y mucha observación. A Baertl no le interesa copiar lo que ve, sino entender cómo se comporta la materia: cómo cambia la luz sobre un color o cómo distintas texturas pueden convivir en un mismo espacio.
En su estudio, el proceso comienza siempre por la elección del material. Trabaja sobre lienzos de algodón y mezcla técnicas textiles como bordado, aplicación de materiales y tejido manual. Experimenta con capas, densidades y relieves para crear piezas que invitan a mirar de cerca. “Me gusta probar nuevas maneras de aplicar las técnicas tradicionales o combinarlas con materiales diferentes”, cuenta.
El resultado son obras equilibradas, con una presencia táctil y visual muy fuerte. No hay exceso, solo una composición que transmite calma.

La colección para Kave Gallery
Para Kave Gallery, Baertl creó una serie de piezas únicas inspiradas en distintos paisajes naturales. Cada una reflejaba una forma de entender la naturaleza a través del color, la textura y la estructura.
Los tonos esmeralda y los bordados recordaban las formas orgánicas del mar. Mientras que los hilos en tonos terracota, mostaza y natural evocaban la tierra y la vegetación. Aunque el foco también estaba en el movimiento: los hilos teñidos a mano dibujaban líneas suaves sobre el lienzo de algodón.
Todas las piezas estaban hechas con materiales naturales y técnicas manuales. Ninguna era igual a otra. “Me encanta crear con materiales naturales porque reflejan una gran variedad de texturas y formas”, dice Baertl. “Además, transmiten una sensación de relajación y paz.”
Un proceso personal y constante
El proceso creativo de Baertl es tranquilo, pero disciplinado. Necesita orden para pensar y espacio para dejar fluir las ideas. “El lugar donde trabajo tiene que estar limpio y organizado”, cuenta. “Eso me ayuda a mantener la mente despejada.”
A veces, las mejores ideas llegan justo antes de dormir, cuando el pensamiento se desacelera. “Es el momento en que mi mente está más abierta a imaginar y crear”, explica. De esas ideas surgen combinaciones de color o textura que más tarde lleva al lienzo. Su trabajo tiene algo de diseño y algo de experimentación. Es metódico, pero también abierto a lo inesperado.

De la moda al arte
Antes de dedicarse al arte, Baertl trabajó en la industria de la moda, una experiencia que le dio herramientas clave: el sentido del color, la composición y la precisión técnica. Pero también la hizo buscar un ritmo diferente. “La moda me enseñó a valorar el detalle, pero en el arte encontré libertad”, reconoce.
Esa combinación —la técnica del diseño y la libertad del arte— define su estilo. En su obra se nota la disciplina del patronaje, pero también una intuición muy personal. Todo está medido, pero nunca forzado.
Colaborar con Kave Home
Para Baertl, colaborar con Kave Home ha sido un paso importante. “Es un honor y un logro poder participar en este proyecto”, asegura. “Me encanta la selección de mesas de madera de la marca», añade. Su colaboración tiene sentido: tanto ella como Kave Home comparten la idea de que la belleza está en la materia y en cómo se trabaja.
Lo más interesante del trabajo de Mariana Baertl es que no necesita explicación. Sus obras se entienden con la vista y, si se pudiera, con las manos. No cuentan una historia, pero despiertan algo muy concreto: una sensación de equilibrio. Su propuesta recupera lo manual, lo hecho con tiempo y atención. Ahí está la clave de su arte: recordarnos que lo más simple —una textura, un color, una puntada— puede seguir siendo lo más poderoso.


