El Bagua es la herramienta fundamental del Feng Shui: un mapa que revela cómo distribuir la energía en cada rincón del hogar.
El Feng Shui es una filosofía milenaria que desde hace siglos trasciende las fronteras de China para inspirar hogares en todo el mundo. Su propósito es sencillo y profundo a la vez: favorecer la armonía en los espacios y atraer la energía vital —el Chi— hacia cada rincón de la casa. Colores, plantas, espejos y materiales se convierten en herramientas que, bien utilizadas, contribuyen a equilibrar la energía, mejorar el bienestar y crear entornos que nos inviten a vivir con calma.
Para alcanzar este equilibrio energético, el Feng Shui recurre a distintos recursos simbólicos y prácticos, como la Brújula Luo Pan, la teoría de los Cinco Elementos o el Mapa Bagua, quizá el más conocido, que nos permite visualizar las áreas del hogar y comprender cómo circula la energía en ellas. Una filosofía que, aunque nace en el diseño de interiores, puede extenderse a muchos otros aspectos de nuestra vida cotidiana.
El Mapa Bagua es una de las herramientas más importantes del Feng Shui. Se representa como un octógono o un cuadrado dividido en nueve áreas, cada una vinculada a un aspecto esencial de la vida, como la prosperidad, la salud o las relaciones. Su lectura se apoya en el equilibrio del Yin y el Yang y en la interacción de los Cinco Elementos de la naturaleza (agua, madera, fuego, tierra y metal), que influyen en cómo circula la energía en el hogar.
Cada zona del Bagua refleja un área vital que puede potenciarse o equilibrarse mediante colores, materiales, formas y disposiciones concretas. Así, al aplicar este mapa sobre la planta de la casa o de una estancia, podemos identificar cómo fluye la energía y qué ajustes realizar para favorecer la armonía y el bienestar.
Se relaciona con la abundancia, el éxito y la prosperidad material. Esta área se potencia con objetos que simbolicen riqueza, plantas vigorosas y fuentes de agua en movimiento. Los colores violetas, verdes intensos y rojizos ayudan a activar su energía.
Representa el reconocimiento, la visibilidad y los logros. El color rojo es el protagonista, y puede reforzarse con velas, lámparas brillantes o elementos que celebren tus éxitos, como diplomas, fotografías o premios.
Está vinculada a las relaciones amorosas, de amistad y de pareja. Se activa con colores rosas, blancos y tonos tierra suaves. Es recomendable incorporar elementos por pares (dos lámparas, dos cojines, dos sillas) y fotografías que representen vínculos armónicos.
Se centra en la armonía familiar y el bienestar físico y emocional. Los colores verdes y los muebles o detalles de madera refuerzan esta zona. Las plantas saludables son imprescindibles, ya que transmiten vitalidad y estabilidad.
Conecta todas las demás áreas y concentra la fuerza del Chi. Aquí es esencial mantener el orden y evitar sobrecargar el espacio. Los tonos tierra, ocres y amarillos suaves son ideales, junto con piezas de cerámica o alfombras que aporten equilibrio sin restar ligereza.
Representa la expresión creativa, la innovación y la descendencia. Los tonos blancos, plateados y pasteles suaves potencian su energía. Es un buen lugar para ubicar obras de arte, materiales de manualidades o elementos que inspiren nuevas ideas y proyectos.
Se vincula al aprendizaje, la educación y el crecimiento personal. Se estimula con tonos azules profundos y terrosos, libros, objetos de estudio y velas. Las imágenes de montañas también son un recurso clásico, pues transmiten estabilidad y arraigo.
Relacionada con la vida laboral y las oportunidades de futuro. Sus colores son el negro y los azules oscuros, que pueden introducirse a través de cuadros, imágenes de ríos o mares, y espejos bien ubicados, que activan el flujo del agua y de la energía.
Representa a los mentores, las ayudas externas y los viajes. Se activa con colores grises, blancos y metálicos, y se puede complementar con mapas, globos terráqueos, fotografías de lugares que inspiran o citas de referentes personales.
Una vez comprendidas las bases del Mapa Bagua, el siguiente paso es aplicarlo en tu propio hogar. Para ello, el Feng Shui recomienda partir siempre de un plano real de la casa, sobre el que se superpondrá el Bagua. El proceso es sencillo pero requiere atención a los detalles:
Aunque el proceso parezca sencillo, es común cometer fallos que alteran la lectura energética:
Aplicar el Bagua con cuidado permite observar la casa con una mirada nueva y detectar qué áreas necesitan armonizarse. A partir de ahí, pequeños cambios en colores, materiales o disposición pueden transformar la energía y, con ella, la forma en la que habitamos nuestro hogar.
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