Siete espacios que merecen atención para preparar el hogar con calma antes de las celebraciones.
La Navidad transforma el ritmo de la casa. Llegan las visitas, las comidas compartidas y los momentos que se alargan alrededor de la mesa. Antes de que todo eso ocurra, hay un gesto silencioso que ayuda a que el hogar se sienta más disponible: una limpieza pensada, consciente y sin prisas.
No se trata de limpiar más, sino de limpiar mejor, poniendo el foco en aquellos espacios que más se viven cuando recibimos. Estas son las zonas que conviene revisar y cuidar antes de Navidad para que la casa acompañe, acoja y respire orden durante las fiestas.
Es el primer espacio que se ve y el que marca el tono de lo que viene después. Limpiar el suelo, revisar alfombras, vaciar cajones y dejar ganchos libres para abrigos hace que la casa dé la bienvenida sin esfuerzo. Un recibidor despejado transmite calma desde el primer paso.
En Navidad, el salón se convierte en punto de encuentro. Además de limpiar superficies, conviene atender a zonas menos evidentes: debajo del sofá, mesas auxiliares, estanterías y textiles como cojines o mantas. Sacudir, airear y ordenar estos elementos, renueva el ambiente sin grandes gestos.
No solo importa la mesa, sino lo que la rodea. Limpiar sillas, respaldos, patas y el suelo alrededor facilita la circulación y mejora la sensación de conjunto. También es buen momento para revisar vajilla, cristalería y textiles que se usarán esos días.
Es una de las estancias que más se utiliza cuando hay visitas. Limpiar griferías, espejos, azulejos y revisar que haya toallas limpias y jabón disponible marca una gran diferencia. Un baño cuidado transmite atención y hospitalidad.
Durante las fiestas, la cocina trabaja más que nunca. Antes de Navidad conviene limpiar nevera, horno y encimera, además de revisar armarios y cajones para ganar espacio. Cocinar en una cocina ordenada facilita todo lo que viene después.
Son zonas que se tocan constantemente y que a menudo pasan desapercibidas. Limpiarlas aporta una sensación inmediata de higiene y cuidado general, especialmente cuando hay más personas en casa.
Cortinas, manteles, fundas de cojín o plaids acumulan polvo y olores. Lavarlos o airearlos antes de Navidad refresca el ambiente y prepara la casa para recibir sin necesidad de redecorar.
La limpieza antes de Navidad no debería vivirse como una obligación, sino como una forma de preparar el hogar para compartirlo. Cuidar estos espacios ayuda a que la casa esté más ligera, más ordenada y más disponible para lo importante: los encuentros, las conversaciones y el tiempo compartido. Porque, al final, limpiar también es una manera de hacer sitio.
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