'Los domingos', de Alauda Ruiz de Azúa.
La temporada de premios siempre tiene algo de ritual: hacer quinielas, ponerse al día con las nominadas que faltan y descubrir pequeñas joyas que, de otra manera, quizá habrían pasado desapercibidas. La carrera hacia los Goya 2026 viene marcada por un grupo de películas que llevan meses generando conversación: historias que hablan de fe y libertad, de cuerpos que envejecen, de maternidades diferentes y de personas que, a veces, necesitan irse muy lejos para entender qué lugar quieren habitar.
Si te apetece ponerte al día antes de la gala, estas son las películas nominadas que merece la pena tener en el radar.
Los domingos se ha convertido en uno de los fenómenos del año. La película sigue a Ainara, una adolescente bilbaína que estudia en un colegio religioso y que, de repente, anuncia en casa que quiere ingresar en un convento de clausura. A partir de ahí, lo que podría ser solo una decisión rara para una joven de su edad, se convierte en un terremoto emocional para toda la familia.
La directora utiliza esta premisa para hablar de adoctrinamiento, espiritualidad y pensamiento crítico, siempre desde un enorme respeto por el espectador, que es quien tiene que sacar sus propias conclusiones. Es de esas películas que se quedan rondando la cabeza varios días después.
Desde el País Vasco llega Maspalomas, una de las grandes favoritas de la temporada. La película nos traslada al sur de Gran Canaria, donde un grupo de hombres mayores se reencuentra en un paisaje que muchos asocian al turismo y la fiesta, pero que aquí se convierte en escenario de memoria, deseo y reparación.
A través de estos cuerpos envejecidos, Maspalomas se adentra en la vejez dentro del colectivo LGTB, en cómo han vivido el deseo, el amor y la culpa quienes crecieron en un contexto mucho menos amable con sus identidades. El resultado es una historia cruda y muy emotiva, que coloca en el centro a personajes que rara vez tienen protagonismo.
Sorda propone una experiencia profundamente sensorial. Centrada en una mujer sorda y su maternidad, la película utiliza el sonido —y su ausencia— como herramienta narrativa para cuestionar cómo está diseñado el mundo para las personas oyentes. Lo que la hace especial es la forma en que retrata la relación entre una madre sorda y una hija oyente: las dificultades de comunicación, las emociones que no siempre encuentran palabras y la necesidad de que las instituciones y el entorno se adapten, y no al revés.
Al frente del reparto están Miriam Garlo, primera actriz sorda en protagonizar una película en España, y Álvaro Cervantes, que interpreta al padre y acompaña ese viaje desde la ternura y la frustración de quien también tiene que aprender a escuchar de otra manera. Sorda es una de esas películas que abren una conversación necesaria sobre representación y accesibilidad, tanto dentro como fuera de la pantalla.
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