Ideas de decoración ayudan a crear espacios más calmados y habitables.
El inicio de un nuevo año no siempre pide grandes cambios. A veces basta con mirar nuestra casa con otros ojos y preguntarnos qué necesitamos para vivir con más calma. En 2026, el slow living pasa a ser una forma de estar en el mundo, y también en casa. Frente a las rutinas diarias aceleradas, el hogar recupera su papel como refugio. Un lugar donde bajar el volumen, simplificar y relajarse.
Decorar desde esta mirada consiste en elegir mejor, en crear espacios que acompañen nuestra rutina y que nos ayuden a estar más presentes. Estas diez ideas decorativas no buscan transformar tu casa de golpe, sino ajustarla poco a poco para empezar el 2026 con más calma.
La calma empieza por lo que vemos. Hogares sobrecargados y llenos de estímulos dificultan el descanso y la tranquilidad, incluso cuando no somos conscientes de ello. Para empezar el año con otra energía, conviene revisar ciertos elementos de nuestra decoración. Entre ellos, colores, formas y materiales.
Así, los tonos neutros suaves, inspirados en la naturaleza, funcionan mejor para crear una base envolvente: blancos rotos, arena, piedra, verdes apagados, marrones… Combinados con muebles de líneas sencillas y materiales naturales, crean una atmósfera que invita a parar.
La filosofía del slow living entiende la casa como un espacio al servicio de quien la habita, no a la inversa. Antes de mover muebles o renovarlos, observa cómo vives realmente. ¿Dónde pasas más tiempo? ¿Qué rincones usas y cuáles no? ¿Necesitas más espacio para guardar, para descansar, para compartir o para estar a solas?
Ajustar la decoración a estas respuestas es uno de los gestos más inteligentes que podemos hacer. Una casa bien pensada no sigue tendencias, acompaña hábitos.
Un hogar calmado no tiene por qué sentirse neutro o impersonal. Al contrario. Cuando decoramos pensando en el descanso, damos valor a lo sensorial, con textiles agradables al tacto, alfombras abrigadas que amortiguan los ruidos, cortinas que tamizan la luz, muebles curvos y cómodos…
Todo suma. Los elementos inspirados en la naturaleza —madera, lino, cerámica, fibras naturales— también aportan una calidez inmediata y ayudan a crear un hogar más cercano.
La luz natural es uno de los elementos más transformadores de un hogar. Por eso, resulta primordial abrir las cortinas y persianas durante el día, liberar las ventanas de obstáculos y colocar espejos estratégicamente para ganar amplitud y luminosidad visual.
Cuando la luz entra con naturalidad, también mejora nuestro estado de ánimo. Compleméntala con soluciones que permitan regularla -estores, cortinas ligeras, persianas de madera- para adaptarla a cada momento del día con facilidad.
La iluminación general, como las lámparas de techo, suele ser insuficiente para crear ambientes cálidos y relajados. Combinar diferentes puntos de luz -lámparas de mesa, de pie, apliques- es la estrategia más infalible para adaptar un mismo espacio a las necesidades de los distintos momentos del día.
Además, la luz cálida, indirecta y regulable invita a bajar el ritmo. Al caer la tarde, apagar la luz principal y encender varias lámparas pequeñas transforma por completo la sensación del hogar.
El slow living no propone vivir con lo mínimo, sino con lo necesario, ya que una casa en orden es igual a una mente en orden. Por eso, es recomendable empezar el año revisando lo que tenemos, soltando lo que ya no usamos y dando valor a lo que permanece como ejercicio liberador. La clave está en invertir en menos piezas, pero de mayor calidad, permitiendo que la casa envejezca mejor y que cada objeto tenga un sentido.
Las plantas dan vida, color y conexión con el exterior. Con unas pocas plantas bien colocadas tienes más que suficiente para cambiar la energía de un espacio. Junto a ellas, los objetos artesanales, la cerámica hecha a mano, la madera natural y los textiles naturales refuerzan esa sensación de hogar vivido, real y en calma.
Sin duda, uno de los espacios más importantes cuando hablamos de calma. Empezar el año revisando la ropa de cama, los colores y la iluminación marca la diferencia. Tejidos suaves, colores claros o empolvados, una luz cálida y pocos objetos a la vista ayudan a conseguir un descanso más profundo y de calidad. Aquí, menos es más. Todo lo que no invite a dormir, sobra.
El recibidor es la estancia que marca el tono de la casa. Mantenerla despejada, bien iluminada y con algún elemento que nos resulte agradable -una alfombra, un espejo, una planta- facilita la transición entre el exterior y el interior. Recuerda que es tu carta de presentación y, por tanto, no debería descuidarse, sino transmitir hogar.
El baño es uno de los espacios donde más agradecemos la sensación de orden y limpieza, y también uno de los más fáciles de renovar en año nuevo sin necesidad de grandes cambios. Cambiar los textiles es el primer paso: toallas de algodón en tonos suaves, una alfombra agradable al tacto, una cortina o mampara de ducha nueva…
También es un buen momento para sustituir los dispensadores de plástico por piezas de cerámica o vidrio, limitar los productos visibles a lo imprescindible y sumar pequeños detalles que dupliquen el bienestar, como una planta que tolere la humedad, una bandeja para ordenar los objetos del día a día y alguna una vela. Con muy poco, el baño se convierte en un entorno más sereno y en calma.
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