Objetos, colores y hábitos que bloquean la energía y conviene revisar antes de empezar un nuevo ciclo.
Hay un momento del año en el que algo empieza a cambiar. Apetece abrir las ventanas, ordenar la casa y dejar entrar aire nuevo. No es solo una sensación estacional: en el Feng Shui, este impulso tiene un sentido profundo y marca el inicio de un nuevo ciclo energético.
A diferencia del calendario occidental, el Feng Shui clásico se rige por el calendario solar, no por el lunar. Su Año Nuevo comienza con el Li Chun, el inicio solar de la primavera, que suele producirse a principios de febrero. Por eso, mientras muchas personas dan la bienvenida al año en enero, desde el Feng Shui se entiende que el verdadero cambio energético llega unas semanas después. Un tiempo valioso para preparar el hogar y acompañar conscientemente la transición.
Cuando el chi, la energía vital, fluye sin bloqueos, la casa se siente más ligera y en equilibrio. Los espacios respiran mejor y nosotros también. De ahí la importancia de realizar una limpieza previa al inicio del nuevo ciclo: no solo una limpieza física, sino también simbólica, consciente y alineada con lo que queremos dejar atrás.
Más que acumular, este momento invita a soltar. A desprenderse de lo que ya no cumple una función, de objetos que pesan o de recuerdos que anclan al pasado. Crear espacio es una forma de abrir la puerta a lo nuevo, tanto en el hogar como en la vida cotidiana.
A continuación, te contamos cinco cosas que conviene quitar, tirar o dejar ir antes del comienzo del nuevo año Feng Shui para iniciar el ciclo con mayor equilibrio, armonía y una energía renovada.
Este es el punto de partida. En Feng Shui, los objetos rotos, astillados o en mal estado se asocian a energía detenida: asuntos pendientes, proyectos que no avanzan o situaciones que piden resolución. Tómate un momento para mirar a tu alrededor. Esa lámpara que lleva meses sin bombilla, el marco de fotos despegado, la taza que se rompió pero sigues guardando por apego.
Agradece lo que te acompañó y decide conscientemente qué hacer con ello. O se repara, o se recicla, o se deja ir. En Feng Shui, lo que permanece “a medias” interrumpe el flujo del chi.
Las plantas representan la energía vital en estado puro. Cuando están sanas, equilibran y revitalizan los espacios. Cuando se marchitan o mueren, su energía se detiene. El Feng Shui invita a honrar su ciclo: agradéceles lo que aportaron y despídete de ellas sin culpa. Después, puedes introducir nuevas plantas que renueven el ambiente. Algunas especialmente asociadas a la armonía son:
Cada objeto guarda una historia. A veces conservamos cosas que nos conectan con etapas ya cerradas: fotos de momentos difíciles, regalos que pesan, ropa que pertenece a una versión de nosotros que ya no somos.
Haz una revisión honesta. Si algo te genera tristeza, nostalgia constante o incomodidad, quizá ha llegado el momento de dejarlo ir. En Feng Shui, liberar este tipo de objetos abre espacio emocional y energético, facilitando el inicio de un nuevo ciclo.
Hazlo sin prisa. No se trata solo de limpiar u ordenar, sino de cuidar el hogar como un acto de respeto. Cada gesto consciente devuelve equilibrio al espacio y a quien lo habita.
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