Luces, árbol, colores, sobrecarga y accesorios clave.
La Navidad invita a transformar la casa en un refugio cálido, luminoso y lleno de pequeños gestos que nos acercan. Sin embargo, en esa emoción por vestir cada rincón, es fácil cometer algunos errores que rompen la armonía o restan belleza a los espacios. La buena noticia es que todos tienen solución.
Con unas pautas sencillas —y una mirada más calmada— podemos conseguir una decoración navideña equilibrada, envolvente y a la altura de estas fechas. Estos son los siete errores más habituales en la decoración de Navidad y las recomendaciones de los expertos para evitarlos este año.
En Navidad solemos sumar, sumar y sumar: adornos, luces, detalles, centros… Sin darnos cuenta, la casa pierde serenidad y los objetos se pisan entre sí. Elige una idea central —un color, una textura o un estilo— y mantén la coherencia en todos los rincones. La clave está en dejar espacio para que cada pieza respire. Menos puede ser mucho más cuando buscamos calidez y equilibrio.
Los interioristas coinciden en que la falta de una paleta hace que la decoración navideña resulte visualmente caótica. ¿Un consejo experto? Escoge tres colores principales y trabaja con ellos: rojo y verde para un estilo clásico, blanco y plata para un look invernal, champán y madera para una Navidad más natural. Con una paleta definida, la casa se ordena sola.
La iluminación es el alma de la Navidad, pero suele descuidarse: luces demasiado frías, colocadas al azar o excesivamente brillantes. Apuesta por luces cálidas, de baja intensidad y distribuidas en capas. Desde el árbol, hasta detalles como guirnaldas en estantes, y una iluminación suave en puntos clave. La luz debe envolver, no deslumbrar.
Uno de los errores más típicos es situar el árbol donde entorpece el paso, tapa un radiador o recibe sol directo, lo que puede estropearlo. Elige un rincón visible pero funcional, cerca de una fuente de luz natural suave y lejos de corrientes o calefacción. Decorarlo será más agradable y su presencia, más integrada en el salón.
Un árbol demasiado grande para un salón pequeño, una corona enorme en una puerta estrecha o mini adornos en un árbol alto desequilibran la composición. Cómo evitarlo: observa el espacio antes de comprar. Respeta las proporciones:
A veces mezclamos demasiado: brillo intenso, purpurina, madera rústica, cristal tallado… La variedad sin criterio diluye el estilo. Piensa la decoración como una sola historia. Si tu casa es cálida y natural, sigue esa línea con maderas, fibras y luces suaves. Si es más moderna, elige cristal, blanco, plata o piezas minimalistas. La Navidad debe integrarse, no parecer una escena aparte.
La Navidad no se vive solo en el árbol. Muchos hogares se concentran en él y olvidan estanterías, ventanas, recibidores o mesitas auxiliares, creando un efecto desigual. Cómo hacerlo bien: añade pequeños gestos. Algunas bolas en una bandeja, una vela aromática, una rama de pino, un jarrón festivo. No es necesario llenar todo; basta con sugerir la Navidad en puntos estratégicos.
La Navidad no consiste en acumular adornos, sino en construir un ambiente que nos invite a detenernos y disfrutar. Con una paleta pensada, luz acogedora, proporciones equilibradas y algunos detalles bien colocados, la casa se transforma en ese lugar al que siempre queremos volver.
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