El espacio bajo la cama puede convertirse en un práctico lugar de almacenaje sin renunciar al estilo.
En ocasiones sentimos que nos falta sitio para guardar todo lo que acumulamos en el día a día: juguetes de los más pequeños, libros que ya hemos releído, o la ropa de cambio de estación que dejamos atrás con la llegada del buen tiempo. No siempre contamos con armarios suficientes, pero existe un lugar al que quizá no habíamos prestado atención: el espacio bajo la cama.
Los interioristas coinciden en que el espacio bajo la cama es uno de los grandes secretos para mantener el orden sin renunciar a la armonía. Bien aprovechado, puede liberar armarios, despejar estancias y ayudarnos a ganar amplitud visual en el dormitorio. Con sus consejos, el bajo de la cama dejará de ser un rincón oculto para convertirse en un recurso tan práctico como estético.
Su objetivo es combinar funcionalidad y estética, eligiendo piezas que protejan lo que almacenamos y, al mismo tiempo, mantengan la armonía del dormitorio. Cada solución está pensada para que ese rincón oculto se convierta en un recurso práctico y cuidado.
Para los interioristas, organizar el espacio bajo la cama no consiste en acumular objetos sin más, sino en tratarlo como una extensión del armario. Estos son sus consejos más habituales:
El espacio bajo la cama puede ser un gran aliado para el orden si sabemos elegir bien. Los interioristas aconsejan reservarlo para piezas puntuales o estacionales, aquellas que no necesitamos a diario, y evitar todo lo que pueda generar humedad, incomodidad o desorden. Entre los objetos más recomendados se encuentran:
Sin embargo, no todo debería guardarse aquí. Los expertos desaconsejan almacenar comida o productos perecederos, que podrían atraer insectos; objetos muy pesados, que dificultan el acceso y pueden dañar la estructura; productos de limpieza o químicos, que no resultan seguros en un espacio cerrado y cercano al descanso; o objetos sin protección, ya que se llenan de polvo y se deterioran con rapidez.
Según esta filosofía, conviene no saturar este espacio para que la energía fluya libremente y el descanso sea reparador. La recomendación es guardar solo lo imprescindible, siempre bien ordenado y en buen estado. Así, el dormitorio mantiene la calma y la ligereza que necesita.
Antes de lanzarnos a reorganizar, surgen siempre las mismas dudas. Para resolverlas, hemos reunido algunas de las preguntas más habituales que reciben los interioristas cuando asesoran a sus clientes. Sus respuestas, sencillas y prácticas, nos ayudan a aprovechar al máximo este espacio sin renunciar a la armonía del hogar.
Sí, siempre que lo hagamos con orden y protección. Este espacio puede convertirse en un gran aliado para ganar almacenaje, pero conviene mantenerlo limpio y organizado, evitando acumular objetos que no necesitamos.
El secreto está en proteger lo que guardamos con cajas cerradas o fundas con tapa, y dedicar unos minutos cada cierto tiempo a limpiar la zona. Así conseguimos que todo se mantenga fresco y en buen estado.
Sin duda. Es un recurso muy útil para guardar juguetes o ropa de cama adicional. Lo importante es mantenerlo accesible y seguro, de manera que los niños puedan encontrar lo que necesitan sin dificultad.
Depende de lo que necesites. El canapé ofrece una gran capacidad y es ideal para guardar ropa de cama, maletas o edredones que se usan de forma puntual. Los cajones con ruedas, en cambio, permiten un acceso rápido y práctico, perfecto para los objetos que utilizamos con más frecuencia.
El espacio debajo de la cama puede parecer invisible, pero bien aprovechado se convierte en un gran aliado para mantener el orden en casa. Nos permite liberar armarios, ganar comodidad en el día a día y mantener las estancias más despejadas.
No se trata solo de almacenar, sino de cuidar cómo vivimos cada espacio. Convertir cada rincón en funcional y armónico es una manera de lograr que la casa nos acompañe mejor en cada etapa, adaptándose a nuestras necesidades y ofreciéndonos la serenidad que buscamos al volver a ella.
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