Cuando llega el invierno, la luz entra de otra manera en casa. Los días se acortan, el sol se vuelve más bajo y las plantas de interior empiezan a mostrar señales de que algo ha cambiado. Hojas que amarillean, crecimiento más lento o un aspecto apagado suelen indicar lo mismo: falta de luz. Colocarlas correctamente durante los meses fríos es uno de los gestos más importantes para mantenerlas sanas.
Por qué las plantas necesitan una ubicación distinta en invierno
En invierno no solo hay menos horas de luz, también cambia su intensidad y su recorrido dentro de casa. Rincones que en verano eran luminosos pueden quedarse en penumbra, y plantas que antes estaban cómodas necesitan acercarse a una fuente de luz natural. Adaptar su ubicación es una forma de acompañar el ritmo de la estación.
Colocar las plantas cerca de las ventanas
La mejor ubicación en invierno suele ser cerca de una ventana, pero no siempre pegada al cristal. Lo ideal es situarlas a una distancia de entre 30 y 80 centímetros, dependiendo de la intensidad de la luz y del tipo de planta.
- Ventanas orientadas al sur: reciben más luz durante el día y son las más adecuadas en invierno.
- Ventanas orientadas al este: aportan una luz suave por la mañana, ideal para muchas plantas de interior.
- Ventanas al oeste: pueden ser válidas si no hay otra opción, aunque la luz es más corta.
- Ventanas al norte: suelen quedarse cortas de luz en invierno y requieren especial atención.
Aprovechar alféizares y zonas elevadas
Colocar plantas en el alféizar de la ventana puede ser una buena solución si no hay corrientes de aire ni frío directo. También funcionan bien estanterías altas cercanas a la luz, siempre que no bloqueen el paso del sol. Elevar las plantas permite que reciban más claridad sin ocupar espacio.
Evitar rincones oscuros y pasillos interiores
Durante el invierno, los pasillos, esquinas alejadas de las ventanas o zonas detrás de muebles suelen quedarse sin luz suficiente. Aunque algunas plantas sobreviven en estas condiciones durante el resto del año, en invierno pueden debilitarse. Es preferible reagruparlas en espacios más luminosos y devolverlas a su lugar habitual en primavera.
Cuidado con la calefacción y las corrientes
Buscar luz no significa acercar las plantas a fuentes de calor. Radiadores, estufas o salidas de aire seco pueden dañar hojas y raíces. Del mismo modo, hay que evitar corrientes frías al abrir ventanas. El equilibrio está en encontrar luz natural sin cambios bruscos de temperatura.
Girar las plantas para un crecimiento equilibrado
En invierno, la luz suele llegar desde un único lado. Girar las macetas cada una o dos semanas ayuda a que las plantas crezcan de forma uniforme y no se inclinen buscando el sol. Es un gesto sencillo que mejora notablemente su aspecto.
Agrupar plantas para aprovechar mejor la luz
Colocar varias plantas juntas cerca de una ventana no solo optimiza la luz disponible, también crea un pequeño microclima que ayuda a mantener la humedad. Esta solución es especialmente útil en salones y comedores durante los meses más fríos.
Usar la luz artificial como apoyo
Si la casa recibe muy poca luz natural en invierno, la iluminación artificial puede complementar. Lámparas colocadas estratégicamente, con luz blanca neutra y encendidas varias horas al día, ayudan a cubrir las necesidades básicas de algunas plantas. No sustituyen al sol, pero pueden marcar la diferencia.
Señales de que una planta necesita más luz en invierno
Saber observar es clave. Ante estos síntomas, conviene revisar la ubicación antes de modificar riegos o abonos. Algunas señales habituales son:
- Hojas pálidas o amarillentas
- Tallos alargados y débiles
- Crecimiento muy lento
- Caída de hojas
Recolocar las plantas en invierno no es solo una cuestión técnica, también es una forma de escuchar la casa. Ajustar su lugar según la luz disponible ayuda a mantenerlas sanas y a que el hogar conserve esa presencia verde que acompaña incluso en los meses más fríos. Cuando la luz vuelve a cambiar en primavera, las plantas lo agradecerán. Y la casa también.


