Decorar con bolas de Navidad: guía completa para sacarles todo el partido.
Las bolas de Navidad son uno de los adornos más versátiles de la decoración navideña. No solo funcionan en el árbol: también pueden transformar entradas, mesas, estanterías y cualquier rincón que necesite un toque festivo. Desde las clásicas bolas blancas o transparentes. Nuestros interioristas te comparten ideas fáciles y decorativas para inspirarte estas fiestas.
Una de las formas más rápidas —y bonitas— de decorar con bolas de Navidad es llenar jarrones de cristal o cerámica con una mezcla de tamaños y acabados. Puedes combinar bolas transparentes, blancas o metálicas para un look elegante; o usar colores vibrantes si buscas un estilo más alegre. Coloca el jarrón en la entrada o sobre la mesa del comedor para un impacto inmediato.
Más allá de las tradicionales coronas, las puertas también pueden decorarse con guirnaldas hechas de bolas de Navidad. Ata varias bolas con cintas de terciopelo o lino y cuélgalas en vertical. Es una idea bonita, económica y muy vistosa para dar la bienvenida a tus invitados.
Las bolas transparentes permiten jugar con la creatividad: puedes rellenarlas con ramitas de pino, nieve artificial, purpurina sutil o mini figuras. Funcionan especialmente bien en decoraciones nórdicas y naturales. También quedan preciosas dentro de bandejas con velas, creando un centro de mesa luminoso.
Las bolas blancas aportan un aire calmado, elegante y muy actual. Son perfectas si buscas una decoración invernal, limpia y luminosa. Úsalas combinadas con verdes naturales, velas y detalles en madera para un acabado cálido sin saturación.
Las bolas planas, de papel o acrílico, son ideales para colgar en ramas secas, adornar ventanas o complementar un árbol pequeño sin recargarlo. También pesan poco, por lo que son perfectas para árboles delicados o minimalistas.
Si hay niños en casa, puedes convertir la decoración en una actividad divertida. Proponles decorar bolas de Navidad en papel, pintarlas, cubrirlas con purpurina o escribir sus nombres. Estas piezas hechas a mano aportan calidez y personalidad, y se convierten en recuerdos familiares inolvidables.
Las bolas de papel tipo nido de abeja o las figuras troqueladas son tendencia. Aportan textura, volumen y un toque artesano que funciona tanto en salones modernos como en decoraciones más clásicas. Además, se guardan prácticamente planas, ocupan poco espacio y son una opción sostenible.
Las bolas de Navidad de madera son ideales para quienes buscan una decoración más orgánica y atemporal. Combinan muy bien con velas, tejidos suaves y ramas naturales. Úsalas en bandejas decorativas, centros de mesa o como complemento en coronas de estilo rústico.
No hace falta recargar: basta con añadir 3 o 4 bolas en puntos estratégicos —junto a libros, velas o jarrones pequeños— para introducir un toque festivo sin saturar.
Una bandeja, unas velas y un puñado de bolas pueden crear uno de los centros de mesa más bonitos y sencillos. Juega con alturas, texturas y colores para lograr un resultado equilibrado.
Coloca bolas pequeñas como “confeti navideño” alrededor de los platos o úsales como marcasitios con el nombre de cada invitado escrito en la cinta.
Si tienes chimenea, cuelga una guirnalda formada por bolas blancas, transparentes o metálicas. Es una forma rápida de crear un punto focal elegante.
Añade bolas colgadas con cintas en las ventanas: la luz natural hará que brillen y generen destellos muy navideños.
Unas cuantas bolas bien combinadas pueden transformar un cabecero sencillo, un espejo grande o la puerta de un dormitorio.
Las bolas grandes, casi escultóricas, son perfectas para estas fiestas. Colócalas en el suelo junto al árbol o dispersas en un rincón especial. ¿Más ideas? Elige una misma paleta de color para toda la casa, desde blanco, champán y plata a rojo clásico, verdes naturales o tonos pastel.
También puedes mezclar tres acabados: mate, brillo y transparente para un look equilibrado. Y recuerda, no necesitas muchas piezas. Mejor pocas y bien colocadas.
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