Versátiles y perfectas para disfrutar en familia durante las meriendas de septiembre.
Más allá del croissant, pocos iconos de la gastronomía francesa han viajado tanto como las crepes. Originarias de Bretaña, en el oeste de Francia, nacieron como un plato humilde elaborado con trigo sarraceno. Hoy, su textura ligera y fina, su sabor único y la infinidad de rellenos posibles las han convertido en un emblema internacional, tan reconocible como los quesos o los vinos franceses.
La verdad es que hacer crepes en casa es muy sencillo. Con pocos ingredientes y en apenas unos minutos, puedes preparar este clásico que funciona tanto en su versión dulce como en la salada. Además de ser un clásico que gusta a todos, las crepes son la excusa perfecta para compartir un momento en familia.
Ahora que los niños vuelven al cole y las tardes de septiembre se hacen más cortas, preparar unas crepes caseras puede convertirse en el mejor plan de merienda: rápidas de hacer, deliciosas y con tantas combinaciones posibles que nunca aburren. Aquí te dejamos la receta paso a paso y, al final, un montón de ideas para rellenarlas y darles vuestro toque.
Las crepes son como un lienzo en blanco: puedes adaptarlas a tu antojo según el momento del día o el capricho. Aquí tienes algunas ideas:
Tip final: acompaña tus crepes con un buen café, un té o incluso una sidra bretona si quieres ser fiel a la tradición francesa.
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