Quitar el gotelé no solo moderniza las paredes: renueva por completo la sensación del espacio.
El gotelé fue una tendencia muy popular durante los años 80 y 90, pensada para disimular las imperfecciones de las paredes. Sin embargo, con el tiempo se ha convertido en un acabado que resta luz, textura y sensación de amplitud a los espacios.
Al eliminarlo, las paredes ganan uniformidad y reflejan mejor la luz, creando una atmósfera más limpia, moderna y calmada. Una superficie lisa también facilita el uso de colores suaves, papeles pintados o revestimientos decorativos, dando al hogar un aspecto mucho más actual.
Antes de empezar, es fundamental saber qué tipo de gotelé tienes, ya que el método de eliminación varía según el material.
Una forma rápida de saberlo es aplicar un poco de agua en la pared: si el gotelé se reblandece, es al temple; si el agua resbala, es plástico.
Para quitar el gotelé sin complicaciones, necesitarás:
Antes de comenzar, cubre bien el suelo, los rodapiés y los enchufes. Trabajarás con agua, polvo y masilla, así que es importante mantener el entorno limpio y protegido.
Con un pulverizador, humedece la superficie poco a poco. Deja actuar unos minutos hasta que la pintura se ablande y, después, raspa con una espátula con cuidado, sin dañar el yeso.
En este caso, el agua no servirá. Puedes usar una lija eléctrica o un producto decapante especial para pinturas plásticas. La idea es eliminar el relieve sin levantar la capa base.
Una vez retirada la textura, aplica una capa de masilla para alisar con una llana metálica. Deja secar y vuelve a pasar la lija suavemente para conseguir una superficie uniforme.
Elimina el polvo con un trapo húmedo y aplica una imprimación selladora antes de pintar. Esto garantizará un acabado más uniforme y duradero.
Ya con las paredes lisas, puedes aplicar pintura mate o satinada, papel pintado o incluso paneles decorativos. Los tonos neutros y naturales —beige, arena, blanco roto o verde oliva— son perfectos para ganar sensación de calma y amplitud.
Si prefieres una opción más rápida, existen revestimientos específicos para cubrir el gotelé sin necesidad de raspar. Entre los más comunes:
Quitar el gotelé no solo moderniza las paredes: renueva por completo la sensación del espacio. Las superficies lisas reflejan mejor la luz, hacen que los muebles respiren y permiten que la decoración destaque con naturalidad. Un gesto que transforma una casa cargada en un hogar más luminoso, equilibrado y contemporáneo.
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