Plantas, cestos, cajas o muebles multifuncionales que aportan orden y estilo.
Vivimos rodeados de cables. En la era digital, son tan necesarios como inevitables: conectan nuestros dispositivos, pero también rompen la estética del espacio y restan sensación de orden. Los profesionales del interiorismo lo tienen claro: mantenerlos ocultos —sin perder funcionalidad— es clave para lograr un ambiente limpio, equilibrado y visualmente sereno.
Suelen acumularse detrás del televisor, junto al escritorio, en la encimera de la cocina o bajo la cama, convirtiéndose en pequeños focos de desorden. Pero con un poco de ingenio y algunos recursos decorativos, es posible disimularlos con estilo. Estas son seis ideas para ocultar cables en casa de forma práctica y estética.
Las plantas son grandes aliadas de la decoración y también del orden. Una maceta bien situada puede ocultar enchufes y cables sin esfuerzo, aportando frescura y equilibrio al ambiente. El truco está en elegir plantas de porte generoso y macetas con presencia, que añadan volumen y un toque verde natural. Además de disimular los cables, llenan de vida y calma cualquier estancia.
Los cestos de fibras naturales son perfectos para mantener los cables fuera de la vista y, al mismo tiempo, sumar textura y calidez a la decoración. Colócalos junto a la televisión, bajo el escritorio o sobre una cómoda para mantener la zona ordenada y limpia visualmente.
Las cajas decorativas son una forma sencilla y estética de esconder cables, cargadores y pequeños accesorios electrónicos. Funcionan bien sobre escritorios, estanterías o consolas, aportando una sensación de calma y organización. Hoy existen modelos de madera, cartón reciclado o mimbre que se adaptan a todos los estilos, desde los más clásicos hasta los contemporáneos.
Cada vez más marcas apuestan por muebles con sistemas de gestión de cables integrados. Escritorios con pasacables ocultos, cómodas con compartimentos traseros o mesas de televisión con orificios discretos para agrupar conexiones.
Estos diseños permiten mantener el orden visual y técnico en las zonas de trabajo o descanso, sin cables a la vista. Una inversión práctica que, además, refuerza la sensación de limpieza y amplitud en cualquier estancia.
Los libros y revistas pueden convertirse en una solución tan creativa como decorativa. Apilarlos cerca de enchufes o regletas ayuda a ocultar los cables con ingenio, al mismo tiempo que aportan un toque personal y ecléctico.
Cuando los cables recorren paredes o suelos, los salvacables adhesivos o canaletas son la mejor opción. Además de funcionales, pueden integrarse fácilmente en la decoración si se eligen del mismo color que la pared o se pintan para camuflarlos.
El resultado es un espacio visualmente limpio y coherente, donde los cables desaparecen sin renunciar a la practicidad. Una solución ideal para hogares modernos donde la tecnología convive con la estética.
Una solución más estructural, pero muy estética, es aprovechar zócalos o rodapiés con canaleta integrada. Permiten pasar cables eléctricos y de internet a lo largo de las paredes sin romper la continuidad visual del espacio. Algunos modelos incluso incluyen tapas desmontables que facilitan el acceso si necesitas hacer cambios. Perfectos para viviendas donde se busca un acabado limpio y duradero.
Colocar muebles estratégicamente puede ayudarte a ocultar regletas y enchufes sin necesidad de añadir más elementos. Un sofá con faldón, un aparador o una consola bien situada pueden disimular cables voluminosos sin recargar la estancia. La clave está en alinear el mobiliario con los puntos de conexión y dejar espacio suficiente para la ventilación y el acceso.
Los paneles listonados de madera no solo aportan textura y calidez, sino que también pueden ocultar cables detrás de su estructura. Son una solución ideal para salones o dormitorios contemporáneos, ya que combinan funcionalidad y estética natural. Además, permiten integrar iluminación indirecta o tiras LED, reforzando la sensación de orden y modernidad.
En las zonas de trabajo, los organizadores de cables o bandejas bajo el escritorio son una ayuda imprescindible. Se fijan en la parte inferior del mueble y mantienen cargadores y regletas fuera de la vista. Combinados con pasacables discretos, logran que la superficie se mantenga despejada y funcional.
Hoy existen bases de carga decorativas que permiten conectar móviles, tablets o auriculares sin dejar cables a la vista. Fabricadas en madera, cerámica o metal, son piezas que se integran como un objeto más de la decoración. Una alternativa elegante y práctica para salones o mesitas de noche.
En paredes donde no es posible ocultar el cableado, una opción sencilla y estética es camuflarlo detrás de una obra de arte o un tapiz decorativo. Los cuadros de gran formato, los textiles de pared o incluso las láminas apoyadas sobre estanterías pueden disimular visualmente los cables sin necesidad de reformas ni accesorios.
El orden también puede ser bello. Y aunque los cables sean parte inevitable de la vida moderna, con creatividad y pequeños gestos es posible integrarlos sin que rompan la armonía del hogar. Cada solución —desde una planta hasta un panel de madera— demuestra que funcionalidad y estética pueden convivir en equilibrio, incluso en los detalles más invisibles.
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