Los muebles lacados destacan por su superficie lisa, luminosa y elegante. Aportan sensación de orden, amplían visualmente los espacios y encajan tanto en interiores modernos como en ambientes más atemporales. Sin embargo, esa apariencia perfecta también exige ciertos cuidados: el lacado es un acabado delicado que puede rayarse, perder brillo o marcarse con facilidad si no se limpia correctamente.
Pero la verdad es que mantenerlos en buen estado no requiere productos complejos ni rutinas difíciles. Con algunos gestos sencillos y una limpieza regular, es posible conservar su aspecto durante años.
Qué son los muebles lacados y por qué necesitan un cuidado especial
El lacado es un tratamiento que aplica varias capas de pintura sellada sobre la superficie del mueble hasta lograr un acabado uniforme, sin poros y generalmente brillante —aunque también puede ser satinado o mate—.
Precisamente esa capa protectora es la que hay que preservar. Los productos abrasivos, los estropajos duros o el exceso de agua pueden deteriorarla y hacer que el mueble pierda su aspecto original.
Regla básica: limpiar con suavidad siempre es mejor que intentar eliminar la suciedad con agresividad.
Cómo limpiar muebles lacados paso a paso
Seguir un orden ayuda a evitar marcas y prolonga el brillo del lacado.
1. Elimina el polvo primero
Utiliza un paño de microfibra seco para retirar el polvo. Este paso evita que las partículas actúen como pequeñas lijas al frotar.
2. Limpia con un paño ligeramente húmedo
Humedece el paño en agua tibia y escúrrelo bien. El exceso de agua puede dejar cercos o filtrarse en juntas y cantos.
3. Añade jabón neutro si es necesario
Para suciedad más visible, mezcla unas gotas de jabón neutro en agua. Limpia con movimientos suaves, sin presionar.
4. Aclara sin empapar
Pasa otro paño húmedo solo con agua para retirar restos de jabón.
5. Seca inmediatamente
Este paso es clave para evitar marcas. Usa un paño limpio y seco.
Consejo: limpia siempre siguiendo la misma dirección para lograr un acabado más uniforme.

Productos recomendados para limpiar muebles lacados
No hace falta recurrir a limpiadores agresivos. De hecho, cuanto más suave sea el producto, mejor. Los más adecuados:
- Jabón neutro diluido
- Limpiadores específicos para superficies delicadas
- Agua tibia
- Paños de microfibra
Para devolver brillo: un pequeño toque de limpiacristales aplicado sobre el paño —nunca directamente sobre el mueble— puede ayudar en acabados muy brillantes.
Qué productos debes evitar
Algunos limpiadores pueden arruinar el lacado incluso en una sola aplicación. Evita especialmente:
- Lejía o amoníaco
- Productos abrasivos
- Estropajos
- Alcohol sin diluir
- Cerámicas limpiadoras o polvos
Estos productos desgastan la capa protectora y apagan el brillo.
Cómo quitar manchas difíciles sin estropear el lacado
Cuando aparece una mancha, actuar pronto suele marcar la diferencia.
- Huellas o grasa: usa agua tibia con jabón neutro y seca bien.
- Manchas pegajosas: aplica una mezcla muy suave de agua y vinagre blanco (muy diluido). Haz siempre una prueba en una zona poco visible.
- Restos de rotulador o tinta: prueba primero con un paño húmedo. Si persiste, utiliza un poco de alcohol rebajado en agua, con extrema suavidad.
- Nunca frotes con fuerza: es preferible repetir el proceso que dañar el acabado.

Errores comunes al limpiar muebles lacados
Muchas veces el deterioro no viene del paso del tiempo, sino de malos hábitos. Los más frecuentes son:
- Usar demasiada agua
- Frotar con presión
- Limpiar con paños ásperos
- Aplicar el producto directamente sobre el mueble
- No secar después
Pequeños gestos que parecen inofensivos pueden acortar la vida estética del mueble.
Cómo mantener los muebles lacados como nuevos
Más que limpiar en profundidad, la clave está en la constancia. Hábitos que marcan la diferencia:
- Retira el polvo al menos una vez por semana
- Evita la exposición prolongada al sol
- Usa posavasos y salvamanteles
- No arrastres objetos sobre la superficie
- Limpia las manchas en cuanto aparezcan
Un mantenimiento regular evita limpiezas agresivas.
¿Cada cuánto tiempo conviene limpiarlos?
- Polvo: semanal
- Limpieza suave: cada 2–3 semanas
- Revisión general: una vez al mes
No se trata de limpiar más, sino de hacerlo mejor.
Muebles lacados: elegancia que se cuida con sencillez
Los muebles lacados tienen la capacidad de aportar luz, orden y una sensación contemporánea difícil de igualar. Cuidarlos no exige grandes esfuerzos, solo atención y cierta delicadeza.
Porque, en el fondo, conservar un mueble bonito también es una forma de cuidar el hogar. Y cuando los materiales se mantienen en buen estado, la casa transmite esa calma visual que tanto influye en cómo la habitamos.


