Todo lo que necesitas saber para que tu ciclamen florezca más y dure todo el invierno.
El ciclamen es una de esas plantas que llenan la casa de color en cuanto los días se vuelven fríos. Mientras muchas especies se adormecen en invierno, esta pequeña flor aparece luminosa, elegante y resistente, capaz de transformar cualquier rincón con sus tonos blancos, rosados o rojos intensos. Su belleza discreta y su carácter agradecido la convierten en una de las plantas de temporada más apreciadas.
Cuidarlo no es difícil, pero sí requiere entender su ritmo natural: el ciclamen florece en invierno, descansa en verano y agradece un ambiente fresco, luz suave y riegos controlados. Esta guía reúne todo lo que necesitas saber para mantenerlo sano, bonito y lleno de vida.
El ciclamen prefiere el frío. A diferencia de otras plantas de interior, no tolera ambientes cálidos ni calefacciones intensas. Su lugar ideal es:
En interiores funciona bien si se mantiene en zonas ventiladas y frescas; en exteriores (terraza o balcón), prospera sin problemas mientras no haya heladas fuertes.
Ambos son posibles, pero su desarrollo es más natural en exterior fresco y sombreado. En interior requiere más atención para que no sufra por el calor. En exterior, sus flores suelen durar más tiempo porque disfruta del frío natural. Si lo tienes en balcón o terraza:
El riego es la clave del éxito. Un exceso de agua puede provocar hongos y pudriciones en el bulbo. La forma correcta de regarlo es:
En invierno suele necesitar riegos cada 5–7 días, pero dependerá de la temperatura del hogar. Si está en un ambiente fresco, pedirá menos agua.
Toca la tierra: si está seca, riega; si aún conserva humedad, espera. Sus hojas caídas también pueden indicar que necesita hidratación (aunque es preferible anticiparse para no estresar la planta).
Con buenos cuidados, un ciclamen puede acompañarte varios años. Tras la floración del invierno, entrará en reposo durante los meses cálidos. Es un proceso natural:
En verano, lo ideal es reducir riegos al mínimo, mantener la maceta en un lugar fresco y sombreado y reanudar el riego cuando broten nuevas hojas a principios de otoño.
Las hojas amarillas pueden deberse a varios motivos:
Retira las hojas amarillentas con cuidado para mantener la planta ordenada y sana.
Sí. El ciclamen puede resultar tóxico si se ingiere, especialmente para gatos, perros y niños pequeños. Su bulbo contiene saponinas que pueden provocar malestar digestivo. No es peligroso al tacto, pero conviene colocarlo fuera del alcance de mascotas curiosas.
Es una de las plantas de invierno más variadas en tonalidades. Elegir varios tonos permite crear rincones vibrantes sin perder armonía. Puedes encontrarlo en:
Su descanso veraniego forma parte de su ciclo natural. Cuando empiece a decaer:
Así tendrás ciclamen durante muchos inviernos.
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