• Así se cuida el cactus de Navidad, la planta que florece cuando empieza el frío.
El cactus de Navidad es una de esas plantas que marcan el ritmo del hogar. Florece cuando llega el frío y lo ilumina con colores vivos, como un pequeño gesto de esperanza en pleno invierno. Sus flores delicadas parecen suspendidas en el aire y, a diferencia de otros cactus, agradecen la atención suave y la compañía cercana. En esta guía te contamos cómo cuidarlo, dónde colocarlo y qué necesita para florecer cada año. Una planta que, con los cuidados adecuados, puede acompañarnos durante décadas.
El cactus de Navidad (Schlumbergera truncata) no es un cactus típico. Viene de selvas tropicales y crece de forma natural entre ramas de árboles y rocas húmedas. Por eso necesita más sombra, más humedad ambiental y un trato más delicado que otras suculentas. Su floración, que llega entre noviembre y enero, lo convierte en una presencia luminosa justo cuando más buscamos calidez en casa.
Esta planta se cuida desde la observación. Sus necesidades son simples, pero exige constancia en la luz, el riego y la temperatura. Estos son los cuidados básicos:
El riego es uno de los puntos cruciales de su cuidado:
El exceso de agua es su mayor enemigo: provoca pudrición, caída de capullos y manchas blandas.
Para que vuelva a florecer, necesita dos fases:
El cactus de Navidad es una planta de interior, aunque en climas suaves puede vivir en exterior durante primavera y verano, siempre en sombra luminosa.
Los mejores lugares para él son:
Evita los radiadores, el sol de mediodía y los lugares muy oscuros. La luz suave es su mejor aliada para florecer.
No tolera el sol directo, ya que quema sus segmentos y detiene la floración. Prefiere la claridad suave de la mañana o la luz filtrada tras una cortina ligera.
Incluso bien cuidado, puede mostrar señales que conviene atender:
Existen varias variedades, cada una con tonos y formas delicadas. Todas comparten cuidados similares y una floración abundante si encuentran el lugar adecuado.
Sus cuidados son un acto sencillo, casi ritual, que acompaña la vida cotidiana y llena la casa de pequeños brotes de color. Con atención, constancia y el lugar adecuado, esta planta puede seguir iluminando nuestras navidades durante mucho tiempo. ¿Te animas a colocarla junto a la flor de Pascua y crear un rincón donde el invierno también florezca?
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