Recoge con cuidado los detalles navideños que puedan dañarse de modo que puedas aprovecharlos el próximo año
Después del paso de los Reyes Magos, llega el momento de recoger el árbol de Navidad, ordenar los adornos y enrollar de nuevo las guirnaldas luminosas a la espera de ser utilizadas las próximas fiestas. Guardar la decoración navideña no es tarea fácil. Por eso la gurú del orden Marie Kondo, nos trae un método infalible para organizar la decoración de Navidad de manera que no cueste apenas esfuerzo hacerlo y quede almacenada sin problemas para ser utilizada de nuevo.
El primer paso es definir un lugar de la casa donde ponerse manos a la obra. Si puede ser, escoge un rincón amplio, para que puedas hacer y deshacer sin que nada entorpezca el paso ni deje aflorar el desorden. Por ejemplo, puedes despejar la mesa del comedor o hacerlo directamente sobre la alfombra del salón. Eso sí, no olvides cubrir la zona donde vas a trabajar con un mantel o toalla para no dañar ni la superficie ni los adornos más delicados. Luego, coloca a un lado algunas cajas y bolsas, donde depositarás todo aquello que no necesitamos guardar para el próximo año.
Del mismo modo que ocurre cuando decoramos cada rincón de la casa, el momento de guardar y ordenar los adornos navideños también puede convertirse en una tradición familiar (como ya hacen en algunos países nórdicos al finalizar la Navidad). Para involucrar a los más pequeños, Marie Kondo también te anima a ordenarlo todo a modo de juego. Un truco es pegar una imagen de cada tipo de adorno en el fondo de la caja donde debe almacenarse. De modo que para los niños recoger los adornos de Navidad parezca un juego de buscar la pareja o descubrir cuál es el lugar de cada uno.
El primer paso que nos aconseja hacer Marie Kondo es reunir todos los adornos en el espacio donde trabajaremos. Podemos empezar por descolgar las luces, guirnaldas y figuritas y apilarlas con cuidado sobre el suelo o la mesa a la espera de ser guardadas en sus debidos recipientes de almacenaje. Una vez desvestidas todas las salas, toca organizar los adornos por categoría. Este también es el momento de deshacernos de las piezas que se hayan roto o regalar las que ya no vayamos a utilizar para que les den una segunda vida en otra casa, las próximas Navidades.
Una vez están todos los adornos ordenados y clasificados, hay que almacenarlos en los recipientes adecuados. Cada uno en el que le corresponda por sus características. No es lo mismo guardar una corona, que unas luces navideñas. Siguiendo el método KonMari, busca recipientes que se adapten a los accesorios, en su tamaño y en su fragilidad.
Si es posible, una de las mejores opciones son las cajas con compartimentos, que además son apilables y ayudan a optimizar el espacio. Para textiles, por ejemplo, utiliza recipientes que aíslen, para protegerlos del polvo y las humedades. Y, para las coronas, bolsas de tela que no dañen su estructura o materiales.
Hay adornos que son especialmente delicados, como las bolas de cristal, con los que hay que tener especial cuidado y guardarlos separados del resto en cajas especiales. Una vez escogido el contenedor, Marie Kondo propone envolverlos de forma individual con papel de seda, para evitar así que piquen entre ellos y puedan dañarse. Una buena forma de distinguirlos es marcar las cajas por fuera, de tal forma que se sepa que el contenido de su interior es más delicado que el resto.
Recoger las luces de Navidad puede ser uno de los mayores retos. Igual que pasa con los auriculares, puedes haberlos enrollado a la perfección que, una vez los guardas, se las ingenian para enredarse solos. Pues el método KonMari trae una solución que, además de ingeniosa, es sostenible. La gurú te recomienda reutilizar el papel de regalo y, haciendo una forma de tubo con él, envolver las luces -o incluso las guirnaldas- a su alrededor. Y, al acabar, pegar los extremos con cinta adhesiva para que mantengan la forma y no vuelvan a enredarse.
Una vez lo tengas todo guardado, etiqueta cada caja para saber qué contiene en su interior y ordénalas, una encima de otra, teniendo en cuenta el peso de cada una, para que las más ligeras y frágiles queden encima. El método KonMari también recomienda guardarlo todo en un mismo lugar para saber dónde ir a buscarlo cada año y evitar el desorden.
Para las casas con sótano, ático o garaje, este es el lugar perfecto. Y para las casas más pequeñas, en la parte trasera o más alta de un armario. Hay que tener en cuenta que es algo que se usa solo una vez al año, así que, mientras recuerdes dónde lo guardas, no hace falta que esté a la vista, ni que sea accesible, ni que, en definitiva, ocupe un espacio esencial de la casa.
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me encanta el orden en todo.
me encanta