Cuando se acercan los Oscar, lo que más apetece es ponerse al día sin agobios. Elegir unas cuantas películas que realmente te apetezcan y disfrutarlas como se merecen. Entre tantas nominadas, te recomiendo en este artículo cinco que me han encantado por razones muy concretas: algunas por lo impresionantes que se ven, otras porque te tocan de cerca y otras porque simplemente te hacen salir del cine reflexionando.
1. Frankenstein, de Guillermo del Toro
Frankenstein es la versión de Guillermo del Toro del clásico de Mary Shelley, y desde el primer minuto se reconoce su sello inconfundible. La película destaca por su potencia visual y un universo estético cuidado al detalle, con ese equilibrio entre lo sombrío y lo hermoso que caracteriza al director mexicano.
Además, llega con fuerza a esta temporada de premios: acumula nueve nominaciones al Oscar, incluida la de Mejor Película. Si hay algo que merece especial atención, en mi opinión, es la caracterización del monstruo.
El trabajo de maquillaje, vestuario y construcción del personaje está tan logrado que la criatura deja de sentirse algo irreal y se vuelve profundamente humana. Esa autenticidad es la que consigue que la historia conecte emocionalmente con nosotros de una forma tan potente.
2. Valor sentimental, de Joachim Trier

Si La peor persona del mundo te marcó, esta película va en la misma línea. Valor sentimental sigue a dos hermanas que se reencuentran con su padre tras años de distancia, y retrata con mucha sensibilidad todo lo que ocurre cuando una familia intenta lidiar con lo que nunca se atrevió a resolver.
La película destaca por su naturalidad y honestidad emocional. Joachim Trier construye cada escena con una delicadeza que te permite observar lo que no se dice tanto como lo que sí se dice. Esas conversaciones que nunca se tienen, las frases que se quedan a medias, los temas incómodos que todo el mundo evita pero siguen ahí.
Todo aparece retratado con una sutileza que hace que sea fácil reconocerte en algún momento de la historia.
3. Hamnet, de Chloé Zhao
Hamnet es una película que te remueve por dentro de una forma muy silenciosa. Está basada en la novela de Maggie O’Farrell y sigue a Agnes y William Shakespeare mientras la familia atraviesa una pérdida que lo cambia todo.
Lo que más destaca, sin duda, es la interpretación de Jessie Buckley. Tiene una forma de mirar y de estar en pantalla que te hace entender lo que siente aunque no esté diciendo nada. Cada gesto, cada silencio, cada pausa cuenta su propia historia.
Chloé Zhao construye cada escena con una delicadeza que te permite observar el dolor de cerca, y eso es lo que hace que la película te atrape y te acompañe días después.
4. Bugonia, de Yorgos Lanthimos
Bugonia es una película que te descoloca desde el principio, pero de esa forma que te mantiene pegado a la pantalla. Dirigida por Yorgos Lanthimos, cuenta la historia de dos chicos convencidos de que la CEO de una gran empresa es en realidad un alienígena, y que deciden secuestrarla para demostrarlo.
Lo interesante es cómo la película juega con el absurdo sin perder nunca el control del tono. Lanthimos construye cada escena con ese humor negro tan característico suyo, pero lo que realmente engancha es que la paranoia de los personajes no se siente tan lejana.
En un mundo lleno de teorías conspirativas y verdades a medias, la frontera entre lo ridículo y lo posible se difumina, y eso es precisamente lo que hace que Bugonia funcione tan bien.
5. Arco, de Ugo Bienvenu
Arco es una película de animación que respira optimismo y ligereza. Cuenta la historia de un niño del futuro que cae por accidente en otra época y conoce a Iris, una niña que decide ayudarle a volver a casa.
Lo que más destaca es su capacidad para ofrecer un respiro en esta era del sobreestímulo. En una temporada llena de historias densas y emociones complejas, Arco se permite ser ligera sin ser superficial. T
iene aventura, tiene amistad genuina y esa sensación de salir del cine un poco más feliz. La película construye un universo visual brillante que invita a dejarse llevar, y eso es precisamente lo que la hace tan valiosa.


