Este verano, entre siestas largas y cenas al aire libre, también hay espacio para el cine que deja huella.
Nos dicen que para vivir un verano de película necesitamos una historia de amor, ver atardeceres increíbles y viajar a un destino paradisiaco. Pero a veces es mucho más sencillo. Solo necesitas sumergirte en una buena historia, con las persianas medio bajadas, el ventilador encendido y algo de tiempo para estar contigo.
Estas cinco películas disponibles en Filmin tienen algo en común. Son pequeñas historias contadas con sensibilidad para que vivas un verano de película con ellas.
Una propuesta valiente y delicada. Creatura habla del deseo, del cuerpo, de la relación con una misma, y lo hace desde la honestidad y sin adornos. La cámara nos adentra entre espacios cotidianos, como si estuviera buscando respuestas en los rincones de la infancia y la adolescencia, a través de personajes llenos de frescura. Hay algo muy íntimo en cómo está contada, y por eso, quizá, conecta de forma tan directa con todo el que se atreve a entrar en ella.
Una película que hace que te envuelvas en su historia desde el primer momento. El agua, el bosque, los silencios, ese primer amor. Todo flota en una especie de sueño melancólico, entre lo real y lo que imaginamos cuando somos jóvenes. Falcon Lake viene con el recuerdo de los veranos largos de la adolescencia, los que parecen no tener final y se viven intensamente. Con un ritmo pausado nos invita a mirar despacio, a dejar que los silencios hablen. Una historia sencilla, pero cargada de matices.
Rodada en Orihuela, El Agua mezcla lo mágico con lo cotidiano de forma casi natural. Una historia que transforma las leyendas populares en el presente más real. Una mirada original sobre lo que nos persigue y lo que elegimos dejar atrás. Y que nos plantea hasta qué punto heredamos las historias de nuestras madres y abuelas y cómo estas se filtran en lo que sentimos y tememos.
Un clásico que no envejece. Dos jóvenes se conocen en un tren y deciden pasar juntos una noche en Viena. Lo que podría haber sido solo un encuentro fugaz se convierte en algo que permanece. Una película que captura con precisión esa energía de las primeras veces, donde todo es posible y el tiempo parece suspenderse. Antes del amanecer es la primera entrega de una trilogía que acompaña distintas etapas del amor y de la vida.
Una historia sobre crecer sin tenerlo todo claro. Frances Ha retrata esa etapa difusa entre los veinte y los treinta, donde la amistad es a veces más estable que el amor y donde reinventarse no es una opción, sino una necesidad. De esas películas con las que conectas de manera inmediata. La protagonista brilla en un personaje lleno de contradicciones, ternura y sentido del humor. Ideal para ver cuando necesitas recordar que estar un poco perdido también forma parte del proceso.
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