Hay días en los que lo único que apetece es desconectar, apagar el mundo exterior y regalarse un rato de tranquilidad.
Hay días en los que no apetece socializar, ni contestar mensajes, ni hacer nada especialmente productivo. Días en los que solo quieres estar contigo, sin ruido y sin exigencias. Cocinar algo rico, sentarte en el sofá y disfrutar de una comfort movie. Una película que te haga sentir en casa y en calma. Estas cuatro películas que te recomiendo son perfectas para esos momentos.
Esta película es una mezcla preciosa de nostalgia, caos y ternura. La vi por primera vez hace años, sin muchas expectativas, y terminé con ganas de llamar a todas las mujeres importantes de mi vida. 20th Century Women habla de crecer, de cuidar y de lo difícil que es a veces entendernos entre generaciones. Tiene algo muy cálido y muy humano que de alguna forma se graba en ti para siempre. Perfecta para esos días en los que necesitas sentir que no estás sola, aunque no te apetezca hablar con nadie.
Una de las películas que más me han marcado en los últimos años. Aftersun es una película que puede parecer lenta, pero está cargada de detalles y profundidad. Seguimos las vacaciones de un padre y su hija, y aunque nos adentra profundamente en su historia también nos enseña todo lo que no se ve, lo que no se dice y lo que queda flotando en el aire cuando las cosas importantes no se nombran. Es un retrato sutil de la infancia, de cómo recordamos lo que vivimos sin haberlo entendido del todo en ese momento. Es casi inevitable conectar con alguna parte de la historia y sentirnos identificados de alguna forma u otra en ella. Perfecta para cuando necesitas dejarte sentir, sin explicaciones.
Esta película ha sido una de mis sorpresas más bonitas del año. Perfect Days sigue a un hombre que limpia baños públicos en Tokio. Con la tranquilidad y paz de su rutina y su vida minimalista nos adentra en un mundo donde solo lo verdaderamente esencial es importante. Es una de esas películas que te hacen mirar tu vida con otros ojos. Ayuda a frenar, a respirar y agradecer lo simple.
Flow es muy diferente a todo lo anterior. Es una película de animación sin diálogos, donde un gato y otros animales viajan por un mundo inundado. Realmente no necesitas entender nada, solo necesitas dejarte llevar por las imágenes. Visualmente, es preciosa, pero además la historia tiene algo inexplicable que emociona. Ideal para cuando estás saturada y necesitas resetear sin palabras, solo con imágenes y sensaciones.
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