10 cenas fáciles que puedes preparar en menos de 30 minutos

Ideas sencillas para resolver la cena sin prisas y cuidar el final del día

Perfectas para resolver el final del día con platos sencillos y sabrosos.

Al final del día, la cocina no siempre pide grandes elaboraciones. Muchas veces buscamos algo sencillo, que se prepare rápido y nos permita sentarnos a la mesa con calma. Estas cenas fáciles y rápidas están pensadas para esos momentos: recetas resolutivas, con pocos ingredientes y listas en menos de media hora, sin renunciar al sabor ni al cuidado.

1. Tortilla francesa con espinacas y queso

    Una tortilla francesa puede ser mucho más que un recurso rápido. Saltear ligeramente las espinacas con un poco de aceite de oliva antes de añadir el huevo batido aporta sabor y textura. Al final, un queso suave -tipo emmental, mozzarella o incluso un poco de queso de cabra- se funde con el calor residual y convierte el plato en una cena completa, lista en menos de diez minutos y fácil de acompañar con pan o una ensalada ligera.

    2. Tostadas de aguacate y huevo

      Esta cena se prepara mientras el pan se tuesta. El aguacate se machaca con sal, un chorrito de limón y aceite de oliva, y se extiende sobre la tostada caliente. Encima, un huevo a la plancha o escalfado aporta proteína y convierte la tostada en un plato saciante. Es una opción rápida, pero también equilibrada y reconfortante para cerrar el día.

      3. Pasta con ajo, aceite y tomate cherry

        Mientras se cuece la pasta, se saltean unos ajos laminados en aceite de oliva a fuego suave. Los tomates cherry se añaden al final para que se ablanden sin perder su frescura. Unir la pasta con este sofrito y terminar con sal, pimienta y, si apetece, un poco de queso rallado o albahaca fresca da como resultado una cena sencilla y llena de sabor.

        4. Ensalada de garbanzos

          Los garbanzos cocidos son un gran aliado para cenas rápidas. Basta con saltearlos en una sartén con aceite, ajo y pimentón, y servirlos templados sobre una base de hojas verdes. Un chorrito de limón o vinagre suave y un poco de queso rallado o yogur natural completan un plato nutritivo y listo en pocos minutos.

          5. Quesadillas de pollo o verduras

            Las quesadillas permiten aprovechar restos de pollo, verduras asadas o salteadas. Se colocan los ingredientes entre dos tortillas de trigo con un poco de queso, se doran por ambos lados en la sartén y se sirven calientes. En menos de quince minutos se obtiene una cena fácil de compartir, perfecta para comer con las manos y sin complicaciones.

            6. Salmón a la plancha con ensalada

              El salmón se cocina rápidamente a la plancha con un poco de aceite y sal, respetando su punto para que quede jugoso. Mientras tanto, se puede preparar una ensalada sencilla con lo que haya en la nevera. Es una cena ligera, pero completa, que combina bien con una vinagreta suave o un toque de limón.

              7. Revuelto de champiñones y jamón

                Los champiñones se saltean primero para que suelten el agua y se doren ligeramente. Después se añade el jamón en tiras y, por último, los huevos batidos, removiendo con suavidad para que el revuelto quede jugoso. Servido con pan, es una cena rápida que resulta especialmente reconfortante.

                8. Crema rápida de verduras

                  Con verduras frescas o congeladas, una crema caliente puede estar lista en menos de veinte minutos. Basta con hervirlas con un poco de patata o puerro, triturar y ajustar de sal. Un chorrito de aceite de oliva o unos picatostes convierten este plato sencillo en una cena ligera y calmada.

                  9. Arroz salteado con verduras y huevo

                    Aprovechar arroz cocido del día anterior es una forma eficaz de ahorrar tiempo. Se saltea en la sartén con verduras, se añade un huevo batido y se mezcla todo rápidamente. Un toque de salsa de soja o especias suaves aporta sabor sin necesidad de complicar el plato.

                    10. Bocadillo caliente de queso y tomate

                      Un buen bocadillo puede ser una cena perfecta. Pan crujiente, tomate natural y un queso que funda bien, calentados en el horno o la sartén, resuelven el final del día sin esfuerzo. Añadir unas hojas verdes o un chorrito de aceite de oliva mejora el resultado con muy poco más.

                      Preparar una cena rápida no significa comer sin cuidado. Con ideas sencillas y bien pensadas como estas que te proponemos, es posible cerrar el día con platos que reconfortan y se adaptan al ritmo real de la casa.